jueves, 4 de febrero de 2016

Paris es siempre una buena idea.



Cuando cursaba mis estudios primarios, al volver del colegio, y después de almorzar, me sentaba a ver películas viejas. Amaba, y amo, las películas viejas de Hollywood. Y el cine argentino viejo también. Tengo recuerdos de los veranos en que me tiraba en el piso, porque estaba frío y miraba películas antiguas, casi todas en blanco y negro. Con esta manía del cine de los años 40, 50 y 60 conocí a los grandes actores y actrices y, encontré a mi preferida: Audrey Hepburn.

Audrey me fascinaba por su elegancia, su porte, su forma de caminar y de moverse, su sonrisa. Siempre quise ser Audrey. Pero claro que no lo seré. Nadie lo será. Porque ella era única. 




Su verdadero nombre era Audrey Ruston, y nació un 4 de mayo de 1929 en el seno de una aristocrática familia belga. Su madre era una baronesa y su padre un Lord inglés. Vivió con su familia en Holanda y luego del divorcio de sus padre se mudó con su madre Bélgica y luego a Londres.


La guerra es dura para cualquier ser humano. Para Audrey fue terrible. Primero sufrieron la hambruna de la guerra. Audrey tuvo consecuencias en su salud por esto. Sufría anemia y malnutrición. Además uno de sus hermanos desapareció en la resistencia, otro murió en un campo de concentración. Un tío y un primo fueron fusilados. Si, a Audrey la guerra le pegó duro.

En 1945, en Holanda,  comenzó a estudiar danza, su sueño era ser bailarina. Siguió esta pasión en Londres, ya mudada con su madre. Pero debido a su debilidad, consecuencia de los años de hambruna, decidió dedicarse a la actuación. 





Comenzó con pequeños papeles en diferentes películas hasta que fue seleccionada para trabajar en un musical de Broadway “Gigí”, donde trabajó seis meses. Fue tomando notoriedad hasta que en 1953, el famoso director William “Billy” Wilder la contrató para protagonizar junto a Gregory Peck “Vacaciones en Roma”. El éxito fue rotundo y Audrey conquistó el corazón de América y se convirtió en referente del “sueño americano”.

Vacaciones en Roma no fue sólo su debut en Hollywood sino que también le hizo ganar su primer y único Oscar.

A partir de esta película y en los años siguientes, Audrey protagonizó películas de mucho éxito como “My Fair Lady”, “Cómo robar un millón”, “Charade”, “Robin y Marian”, “La Guerra y la Paz”, basada en el libro de Tolstoi, o “Sabrina” Sus co protagonistas fueron grandes talentos como Peter O´Toole, Humphrey Bogart, Cary Cooper, Sean Connery, Fred Astaire, Omar Shariff o Ben Gazzara.





Todos sus compañeros de filmación la veneraban. Cary Cooper llegó a decir que para Navidad sólo pedía otra película con Audrey Hepburn. (Nosotras hubiéramos pedido otra película con el buen mozo de Cary, claro está.)



Su mayor éxito, sin dudas fue “Breakfast at Tiffany´s” (¡La amooooo! Y la veo, por lo menos, dos veces por año. Todos los años), basada en la novela de Truman Capote. Por esta película fue nominada al Oscar pero en esta ocasión el premio se lo quedó Grace Kelly (Si, desde ya que nos debemos un post sobre Grace…). Audrey estuvo nominada cuatro veces al Oscar como mejor actriz.





Se casó dos veces. Primero, en 1956,  con Mel Ferrer, su co protagonista en la Guerra y la Paz, con quien tuvo un hijo, Sean. Su segundo matrimonio, con el médico psiquiatra Andrea Dotti, en 1969. De su unión con Dotti nació su hijo Luca. Su segundo matrimonio culminó en 1976.


















Desde ese año se recluyó un poco para dedicarse a sus hijos y comenzó a trabajar ocasionalmente en películas. Se retiro a vivir en Suiza, en el pequeño pueblo Tolochenaz -sur Morges.

Hacia fines de los 80 conoció a su último amor, el actor Bob Wolders. Según la propia Audrey, Wolders “Me hizo vivir de nuevo, darme cuenta que no todo estaba terminado para mi”.

En esa misma época hizo intensivo su trabajo  en campañas humanitarias con niños, que venía haciendo hace años. A tal punto fue su compromiso que en 1988 UNICEF la nombró embajadora. Pocas fotos se pueden ver de Audrey enojada. Pues la foto de ella con un chiquito en África es una de ellas. Le dolía el dolor de estos chicos. En carne propia.

 
 

Volvió al cine para filmar su última película “Always” con el enorme Steven Spielberg.

Fue diagnosticada con cáncer de colon y murió el 20 de enero de 1993 con apenas 63 años.

Audrey nos dejó un total de 27 películas, que podremos ver una y mil veces, infinidad de veces sin cansarnos de su glamour y su encanto. Era hermosa, casi angelical, elegante, femenina, sensible, entregada. 


Eterna. 


"Me gusta la gente que me hace reír. Sinceramente, creo que reír es la cosa que más me gusta. Cura una multitud de males y es probablemente la cosa más importante en una persona."
Audrey Hepburn


2 comentarios:

  1. Un icono inolvidable. Un placer leerte como siempre. Gracias.

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