miércoles, 19 de agosto de 2015

Camille magnifique.



En una sobremesa, mientras tomábamos café con chocolate, comenzamos a charlar sobre las escultura de Bernini, Miguel Ángel, y todos los grandes que han esculpido en mármol, bronce, o cualquier otro material. De repente nombré a Auguste Rodin y salió el nombre de Camille Claudel, su amante y compañera, de quien se dice, hizo algunas de las obras que se le atribuyen a Rodin.

Cuando se fueron las visitas comencé a buscar en Google las obras de Camille, que conocía, pero que nunca había prestado demasiada atención. C’est magnifique! Fue mi pensamiento inmediato. ¡Cuánta genialidad! Me enamoré de su obra y del sentimiento que emana cada una de sus esculturas. Uno no puede pararse frente a sus trabajos y no sentirse atravesado por el intenso sentimiento con que fue creado. Casi de dolor, me atrevería a decir.
Camille Claudel


Además, siempre me atrajeron las historias de mujeres que sobresalen de su época. Como si  el destino hubiera querido que Camille naciera en una época en la que no encajara por su condición de mujer, así el dolor de la no valoración le presionaba las tripas lo suficiente como para hacer estallar todo su talento. Aunque, paradójicamente, en esa época no sería apreciado.

Camille nació el 8 de diciembre de 1864, en el pueblo Fère-en-Tardenois, ubicado al norte de Francia.  Sus padres,  Louis-Prosper Claudel y Louise Athanaïse Cécile Cerveaux tuvieron tres hijos. Camille era la hermana del medio. El menor, Paul, fue un reconocido poeta y diplomático.

Desde chica Camille fue una apasionada de la escultura. Jugaba con barro y esculpía la imagen de las personas que la rodeaban, como su hermano Paul.

Por razones de la profesión de su padre, que se dedicaba a los negocios y a las finanzas, se mudaron varias veces. Gracias a la insistencia de su hermano, Camille logró que sus padres le permitieran inscribirse en un taller.

En primer lugar, cuando la familia se trasladó a  Nogent-sur-Seine en 1876, comenzó a trabajar con Paul Dubois, Director de la Escuela Superior de Bellas Artes de París, y su discípulo Alfred Boucher. 

En 1883 la familia volvió  a mudarse, esta vez a París. Allí ingresó en la academia Colarussi, ya que la Escuela de Bellas Artes no aceptaba mujeres.

Quiso el destino que Auguste Rodin reemplazara a Boucher en sus clases. Al año siguiente, embelesado por el talento extraordinario de la joven Camille, Rodin la llevó a trabajar a su taller.

Claro que en espíritus tan apasionados como los de Camille y Auguste es de ingenuos suponer que semejante pasión puede quedar plasmado sólo en el plano del arte. Rápidamente se convirtieron en amantes. 

Camille colaboró con dos de las obras más importantes de Rodin:  “Las puertas del Infierno” y “Los burgueses de Calais” (Tuve la oportunidad de ver esta última obra y les aseguro que me sentí abrumada por la perfección, al punto de llenar de lágrimas mis ojos).

Los Burgueses de Calais. Obra de Rodin en la que trabajó Camille.


Trabajaron juntos por diez años, influyéndose mutuamente en las obras de uno y de otro.  Pero la relación afectiva entre ellos era demasiado intensa. Los celos de Camille por las aventuras de Rodin hicieron que la inestabilidad imperara ente ellos.

Camille Claudel en el taller, trabajando.

Rodin, se dice, llevaba una vida bastante promiscua, si cabe la palabra, y tenía varias amantes. Pero su amante eterna era Rose Beuret. Camille siempre fantaseó con la idea de que Rodin dejara a Rose y se quedara con ella. Pero eso nunca ocurrió. (De hecho fue la madre de su único hijo,  y poco antes de su muerte se casaron).

Así, de ese dolor, surgió la obra de Claudet llamada “La edad madura”. Una escultura en la que se ve a una Camille arrodillada, suplicante, tratando de retener a un Rodin que se va, casi envuelto en los brazos de una mujer, Rose. 

La Edad Madura. De Camille Claudel.


La relación entre Camille y Auguste era tormentosa y viciosa. Ambos se lastimaban y no podían salir de ese vínculo enfermizo. Él la humillaba, menospreciaba sus obras, le ha propuesto casamiento en contadas ocasiones (incluso escritas).  Ella con sus celos y ataques de ira lo enloquecía.

El punto culmine de su relación se dio cuando en 1892 Camille quedó embarazada y Rodin se negó a ese hijo. Luego del aborto Cecil, destrozada se encerró a trabajar en sus esculturas. Se dice que esculpió muchísimas cabezas de bebés y al terminarlas, las destruía. 

En 1898 la relación terminó. Cecil se dedicó al trabajo solitario en su taller. Había roto también con su familia, que denigraba su condición de artista y se preocupaba por las habladurías sobre el comportamiento social de la artista.

Entre 1899 y 1905 surgieron de aquel encierro de dolor algunas de sus obras más importantes como “El Vals”, “El Pensamiento”, “La Ola; obras que expuso en varias ocasiones en el Salon des Artistes Français y en el Salon d’Automne.

Sakuntala. Camille Claudel

El Vals. Camille Claudel


En esa época hizo amistad con el compositor Claude Debussy y, aunque muchos dicen que fueron amantes, no hay pruebas al respecto.

Busto de Rodin. Camille Claudel.


En 1905 hizo su última exposición.

Debido a sus ataques incontrolables de ira y sus cambios repentinos de humor (muchos dicen que sufría de esquizofrenia), su familia intentó internarla en varias oportunidades, sin lograrlo debido a la intervención de su padre.

En 1913 el padre de Camille falleció y a los pocos días su hermano, Paul Claudel, firmó la internación de Camille, primero en un manicomio de Ville-Évrard y a los meses fue trasladada a Montdevergues.

Camille Claudel en 1935.

Allí pasó Camille sus últimos años. Nunca más volvió a esculpir. Se le diagnosticó "una sistemática manía persecutoria acompañada de delirios de grandeza” (en muchos de sus brotes ella gritaba acusando a Rodin de robarse sus obras).

Murió el 8 de octubre de 1943. Sola. Nadie asistió a su entierro. La soledad fue el precio que pagó por seguir sus instintos de libertad, voluntad y deseo.


Claro que en el mundo, y a lo largo de la historia, deben haber existido miles de Camille. Por suerte, ella, nos dejó su obra para recordarla y hacer un poco de justicia con su enorme talento.