miércoles, 10 de junio de 2015

Esclavos - Parte I


Cuando era pequeña, me sentaba al lado de mi mamá a ver en tv una serie que ella veía: Raíces. Era una serie conocida en esa época (ahora están haciendo la remake), sobre la vida de un esclavo llamado Kunta Kinte. Pocas series televisivas me han marcado más en la vida.

Luego me dediqué a leer La cabaña del Tío Tom, o las historias del adorado Mark Twain y así fui afianzando mi fascinación por la historia de los negros en los Estados Unidos, que, claro, llegaron a ese país como esclavos. 


Y, como saben los que me conocen, trato de trasmitir mi pasión por la historia y lo que leo a mis hijos. Así fue como en la librería Kel encontré un maravilloso libro para chicos llamado “The Story of Slavery” (“La historia de la Esclavitud”). Leyéndolo conocí varias historias de esclavos que me pareció que podía compartir con ustedes. Pero primero, hagamos un brevísimo repaso por la historia de la esclavitud.

Que el hombre quiere dominar al hombre no es nuevo. Por eso encontramos a los primeros esclavos (primera constancia escrita de su presencia) en la Mesopotamia, durante la época Asiria.  Más documentada está la esclavitud en el Antiguo Egipto. Los hombres eran usados para trabajos forzosos y las mujeres y los niños para tareas domésticas. También sabemos de esclavos en la Antigua Grecia y la Antigua Roma.

Esclavos en el Antiguo Egipto.


Esclavos en la Antigua Roma


En los países Nórdicos, los Vikingos tenían como esclavos a quienes tomaban prisioneros de sus invasiones. Los intercambiaban en Islandia por vino, sedas, plata y oro. 

Más en la Edad Media, el tráfico de esclavos disminuyó en Europa Occidental. Los Musulmanes, por su parte, no creían en hacer esclavos de su propia gente, entonces  los buscaban más allá del Desierto de Sahara. Allí miles de africanos fueron secuestrados y vendidos como esclavos. 

Disposición de los esclavos en los barcos que los transportaban.

A partir de 1492,  con el descubrimiento de América, los europeos comenzaron a levantar poblados, luego ciudades y se necesitaba gente para esos trabajos. En una primera instancia esclavizaron a los habitantes autóctonos americanos. Luego, diezmada la población, comenzó el gran tráfico de esclavos de África.

Al pasar los años, comenzaron a abrirse nuevos mercados para los nuevos productos americanos. Especialmente café, azúcar, algodón, tabaco, cacao, etc.  Para la recolección y producción se necesitaban muchas personas y esto incrementó el tráfico de personas. 

Esclavos en plantaciones de azúcar


Se calcula que en 400 años ingresaron a América once millones de esclavos desde África.

Pero, de todas las historias de esclavitud, las que más conocemos por libros pero, principalmente por películas, son las que nos relatan la vida en las plantaciones de algodón en el sur de los Estados Unidos. 

Como la idea es contar algunas historias de esclavos, dividiremos el post en dos partes. Asimismo, no vamos a ahondar en la esclavitud propiamente dicha, porque sino el post sería muy largo. Así que aquí, algunos  relatos de “esclavos famosos”.

HENRY “BOX” BROWN
Henry nació en 1816 en Richmond, Virginia, como esclavo y trabajó en una plantación y factoría de tabaco. Allí conoció a una mujer, se casó (aunque no se reconocía el matrimonio legalmente) y tuvo tres hijos. Un día, su mujer e hijos fueron vendidos a otro “dueño”. Henry cayó en una profunda depresión porque sabía que nunca más iba a volver a verlos. Hasta que se le ocurrió una idea.

Como Henry sabía leer y escribir (algo para nada usual entre los esclavos), decidió contactarse con un hombre blanco de Filadelfia llamado James McKim, que era conocido por ayudar a esclavos a liberarse. (Liberar esclavos era muy peligroso y los hombres que lo hacían se jugaban la vida).

Henry Brown escapando

Henry le envió una carta explicándole el plan. Para ponerlo en práctica, Henry se quemó las manos con aceite y para poder tener unos días libre. Con ayuda, se metió adentro de una caja que sellaron y enviaron al señor McKim. Aunque había puesto un cartel en la tapa superior que decía “Este lado arriba con cuidado”, nadie le prestó atención y el cajón de madera fue enviado al revés.  Henry viajó varias millas cabeza abajo.

Al llegar a Filadelfia, el Ministro McKin abrió la caja y encontró a Henry adentro. Bastante lastimado, pero sano y salvo. 

Henry buscó y buscó pero nunca halló a su familia. Pasó el resto de su vida trabajando con McKin en el Underground Railroad. También trabajó en la Sociedad Anti Esclavista, como orador contando su experiencia como esclavo, lo que lo llevó a recorrer Inglaterra y Canada.  Se volvió a casar y escribió el libro “Narraciones de la vida de Henry Box Brown”. Murió en  Canadá en 1889.

Henry Brown en la caja donde viajaba


SOJOURNER TRUTH
La historia de esta mujer, si Sojourner es nombre de una mujer, es digna de Hollywood. Productores, ¿qué esperan?

Sojourner Truth nació en 1797 con el nombre de Isabella Bomefree (luego Baumfree) y era hija de una pareja de esclavos que trabajaban en la hacienda Swartekill, propiedad de un coronel llamado Hardenbergh,  a 153 kms. al norte de New York. El hijo del dueño heredó la hacienda de su padre y a su muerte Sojourner fue vendida varias veces. 

Entre 1806 y 1815 fue vendida cuatro veces. Alguno de esos dueños la maltrataron mucho, física y psicológicamente. 

Se casó con un esclavo mayor que ella y tuvo cinco hijos. 

Foto de Sojurner Truth


Hacia 1797, el estado de New York comenzó a tratar la abolición de la esclavitud (aunque este proceso de abolición se completó recién en 1827). En 1826, Sojourner se escapó (junto con su quinta hija, que era bebé) de la plantación de su último dueño y se dirigió a casa de Isaac van Wagener, quien se comprometió a comprar sus servicios al dueño anterior, a cambio de veinte dólares. Al año siguiente se abolió la esclavitud en ese estado.

El último dueño de Sojourner, un tal Dummont, vendió ilegalmente a Peter, uno de los hijos de nuestra “esclava-heroína” y ella, con ayuda de van Wagener, le inició juicio. Se convirtió en la primera mujer negra en ganarle un juicio a un hombre blanco. (Su hijo fue liberado y más tarde se convirtió en marino).

Mientras transcurrió su estadía en lo de los van Wagener se convirtió al cristianismo. Se mudó a la ciudad de New York y trabajó como empleada en casa de un ministro protestante. En 1843, Sojourner decidió que su misión en la vida era predicar la palabra de Dios y comenzó a recorrer Estados Unidos, viviendo como podía. Hasta que se unió a la Northampton Association, en Massachussets, una sociedad que bregaba por la igualdad y libertad. Allí conoció a otros abolicionistas famosos como Frederick Douglass.

Famosa frase de Sojourner Truth

Allí Sojourner se dedicó a dar charlas sobre su vida como esclava y, ¡Por favor vean que pionera!, dar charlas sobre la situación de las mujeres. 

Uno de sus discursos más importantes y recordados lo dio en 1851,  en la Convención de Derechos de las Mujeres en Akron, Ohio. (¿Se dan cuenta? Una convención sobre los derechos de la mujer en 1851!!!!). Allí pronunció su frase más famosa "Ain't I a Woman?" -“¿Acaso no soy una mujer?”- que se convirtió en un lema para la lucha de los derechos de las mujeres.

Siguió trabajando por la abolición de la esclavitud y los derechos de las personas afro americanas y, especialmente las mujeres, toda su vida, participando de protestas y todo tipo de convenciones en pos de la integración. Falleció en Battle Creek, en 1886, con casi 90 años de edad. 

Circular invitando a charlas de Sojourne Truth



Los espero en la parte II para seguir con más historias de esclavos.


1 comentario:

  1. Siiii quiero YA la segunda parte! Excelente Pato !!!

    Beb

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