miércoles, 18 de marzo de 2015

Bóers.







Cada cuatro años, cuando se juega el mundial de fútbol, la rivalidad entre naciones hace exaltar pasiones. Y, en el ímpetu de las pasiones, se le ponen motes (a veces mal intencionados) a los contrincantes. Así, a los ingleses les dicen “piratas”, a los alemanes “teutones”, a los mexicanos “aztecas”,  y, a los holandeses, muy despectivamente, boers. ¿Se preguntaron alguna vez por qué les dicen Boers?  Les cuento quiénes eran los Boers.

El siglo XIX se caracterizó fundamentalmente por dos cosas: la consolidación de las naciones-estado, y una fase avanzada del capitalismo que requería mercados para su desarrollo mundial.

Estos dos hechos convergieron en una política expansionista de las naciones más afianzadas y más fuertes, generando lo que se conoció como “imperialismo". Es decir, búsqueda de nuevos mercados y de extracción de recursos en nuevos territorios a través de la colonización (bajo el lema de la misión socializadora, claro está).

La forma de “imperialismo” se dio de dos maneras: colonia (control total de un estado sobre un territorio) o protectorado (un estado que tutela un gobierno de otro territorio, aparentemente autónomo).

Así, los lugares elegidos por los países europeos en esta carrera por dominar más territorios fueron África, Asia y Oceanía. (Bueno, ya habían conquistado América, les quedaba Marte y Júpiter…)



El reparto de territorio y depredación fue tal que, en 1885, se organizó la Conferencia de Berlín, en la que se intentó organizar y ordenar la conquista.

Pero antes de seguir, volvamos al principio, a quiénes eran los Bóers. Bóer quiere decir campesino y eran los descendientes de los colonos holandeses originales. El sur de África había sido colonizado por la actual Holanda, en 1652, cuando la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales se instaló en El Cabo como base para los barcos que iban a Extremo Oriente.

A principios del siglo XIX, Gran Bretaña invadió El Cabo y la ocupó desde 1806. Entre 1834 y 1839 más de 100 mil bóers (que eran los descendientes de los holandeses originales), tuvieron que dejar El Cabo y migrar hacia el interior. Allí, luego de feroces luchas con los nativos Matébeles y Zulúes, fundaron  la República de Natal (1840) Transvaal, (1848) y el Estado Libre de Orange (1854).

Lo que se conoció como “Primera Guerra Bóer” se llevó a cabo en 1881, luego de que (en 1877) el Reino Unido se anexionara el Transvaal (Unión Sudafricana). Los Bóers se declararon independientes del Reino Unido y comenzaron a asediar las guarniciones inglesas.  Luego de varios meses de ataques a las fortificaciones inglesas, los británicos firmaron a fines de marzo de 1881 un tratado de paz por el cual el Reino Unido concedió el autogobierno del Transvaal a los Bóers.




Peeeeeero (siempre hay un pero),  no contaban con descubrir, en Transvaal grandes yacimientos de oro y diamantes. Eso provocó una migración masiva de ingleses. En 1890, la compañía británica de Cecil Rodhes obtuvo los derechos de explotación de esas minas. Esta migración condujo a la fundación de la ciudad de Johannesburgo en el Transvaal. Los bóers protestaban por la invasión de británicos caza fortunas. 





La situación se desbordó y, en 1899, el presidente de Transvaal, Paul Kruger, comenzó a imponer permisos de explotación a los invasores ingleses. La tensión fue creciendo y no tardó en estallar la violencia. Lo que se conoció como “segunda Guerra Bóer” se desencadenó en octubre de 1899, cuando los colonos invadieron Colonia del Cabo y Colonia de Natal.






Los ingleses sufrieron muchas bajas con los ataques Bóers. Luego de dos batallas perdidas, los ingleses se pusieron a la defensiva, acumulando artillería y tropas. Recién en febrero de 1900 los ingleses obtuvieron las primeras victorias, logrando ocupar Orange. En junio invadieron Transvaal. Pero, a pesar de la inferioridad en tropas y armamentos, los Bóers respondieron con una guerrilla que era incontenible para los ingleses. 

El golpe final de los ingleses fue responder a la guerrilla atacando las aldeas, especialmente a las mujeres y niños. Además de incendiar las aldeas y todo lo que había en ellas, los ingleses utilizaron, por primera vez como parte de una guerra, la metodología de campos de concentración para la población civil.

Las mujeres y niños Bóers eran encerrados en campos de prisioneros. En 1902, 10 mil mujeres y niños se encontraban en estos campos. 



La guerra culminó con el Tratado de Paz de Vereeniging, el 31 de mayo de 1902, terminando con la existencia libre del estado de Transvaal y el de Orange, anexionándolos a las posesiones del Imperio Británico.



Se estima, ya que no hay cifras exactas, que la guerra de los Bóers contra el Reino Unido se cobró unas 75 mil vidas.  Fue, sin dudas, una de las antesalas de las millones de muertes que nos depararía el siglo XX.