miércoles, 4 de febrero de 2015

El hombre al que no dejaron ser.






En los próximos días se va a estrenar en Argentina la película “The Imitation Game”, sobre la vida de Alan Turing. Si bien había leído sobre Turing y su aporte al nacimiento de las computadoras,  confieso que la película me llamó la atención por su protagonista: Benedict Cumberbatch.

Pero en este post no vamos a hablar de Benedict, sino del hombre que interpretó en la película. El gran Alan Turing.

Alan Turing nació el 23 de junio de 1912 en Paddington, Londres,  hijo de diplomáticos, Julius y Ethel (casualmente como los Rosenberg, de los que hablaremos en otro post).

Desde muy pequeño dio indicio de genialidad. Desde los tres años memorizaba palabras y números, aprendió  a leer por sí solo, y llegó a armar un laboratorio de química a los 8 años. Como sus padres viajaban mucho (su padre era funcionario en La India que por entonces era aún colonia Británica), Alan y su hermano quedaban a cargo de amigos en Inglaterra. Más tarde fue inscripto en la escuela-internado Sherborne. En la escuela empezó a correr maratones, a hacer remo y carreras en bicicletas. Era un gran atleta, aunque también hombre tímido, delicado y que soportaba un leve tartamudeo. 


Fue en la secundaria que trabó amistad con Christopher Morcom, compañero de la escuela y su primer gran amor. Aunque en lo personal no me resulta prioritario conocer las inclinaciones sexuales de la gente, en este caso es importante saber que Turing era homosexual ya que en esa época, en el Reino Unido, estaba prohibido (adorable, verdad?) (En el año 30 murió Morcom por una enfermedad. Turing quedó devastado y este hecho fue, dicen, su alejamiento de la religión y  su paso definitivo al ateísmo).

Al finalizar la secundaria consiguió una beca para estudiar en Cambridge, donde se graduó en matemática con honores en 1934. Al año siguiente, fue nombrado profesor del King’s College de Cambridge.  En 1936 publicó el artículo “On computable numbers¨, donde introdujo el concepto de algoritmo y de la “máquina de Turing”.(La explicación científica sobre algoritmos se las debo…)



Viajó a Estados Unidos, en 1936, donde ingresó a la Universidad de Princeton. Allí, uno de sus artículos llamó la atención del científico John von Neumann quien le consiguió una beca en el Instituto de Estudios Avanzados, donde, en 1938, obtuvo un doctorado en matemática.

Le ofrecieron quedarse en los Estados Unidos pero decidió volver a Inglaterra. Volvió a trabajar a Cambridge. Corría el año 1939 y mientras Alan trabajaba tranquilo, Hitler invadía Polonia y se desataba la Segunda Guerra Mundial.  El ejercito inglés inmediatamente se contactó con Turing y le ofrecieron trabajar en Bletchley Park, que era una instalación militar en Buckinghamshire donde se realizaban trabajos de decodificación de mensajes de los nazis.

Gracias al trabajo del gran Alan, se pudieron romper los códigos de Enigma, la máquina para cifrar mensajes que los alemanes utilizaban desde los años 20 y que perfeccionaron durante la Segunda Guerra.

Para quebrar los código, Turing creó la “bombe” que era una máquina que, a través de una cadena de deducciones lógicas implementadas eléctricamente en cada combinación posible, se podía deducir cuándo ocurría una contradicción y desechar esa combinación. El matemático Gordon Welchman añadió una modificación y esta bombe fue lo que permitió quebrar los códigos nazis. (Cade aclarar que ni los amigos de Turing sabían lo que estaba haciendo. Los archivos clasificados se abrieron en la década del 70 y allí se descubrió quién había sido el “code breaker”). Durante esa época se construyó un primer bosquejo de computadora electrónica llamada  Colossus (se hicieron 10 prototipos), con el objetivo de leer comunicaciones cifradas.





Mientras trabaja en Bletchley Park, trabó una profunda amistad con Joan Clarke, una de las tantas mujeres que trabajaban en descifrar códigos. En 1941 le ofreció casamiento, y la presentó a su familia. Luego de declararle su homosexualidad, Turing decidió romper el compromiso y dejarla libre para que pudiera prosperar en otra relación.

Entre 1942 y 1943 Turing estuvo en los Estados Unidos trabajando en la mejora de la bombe debido a que la guerra se había intensificado en el Atlántico con la utilización de submarinos. Recordemos las palabras del amigo Winston Churchill cuando dijo: “La única cosa que realmente me asustó durante la guerra fue el peligro de los u-boot”. (La cuestión de los U-Boot también va para otro post. Y van…)

De vuelta en Bletchley Park, Turing era consultado casi por cualquier motivo. Para 1944, con el desembarco aliado en Normandía, Turing trabajaba alrededor de tres hipótesis: 1. Su concepto de máquina universal de 1936; 2. la velocidad potencial y fiabilidad de la tecnología electrónica y, 3. la ineficiencia de diseñar diferentes máquinas para diferentes propósitos.

Estos tres conceptos con los que trabajaba nuestro gran Alan son la base de la computadora moderna. Desde 1944 Turing le hablaba a sus compañeros de la posibilidad de construir un “cerebro artificial”.  A fines de la guerra, Turing comenzó a trabajar en el Laboratorio Nacional de Física, y a principios de 1946 trabajó en la construcción de ACE (Automatic Computer Engine - Motor de Computación Automática).

Pero Turing no estaba satisfecho. Él estaba obsesionado con la velocidad en todo sentido y, una vez más, seguía pensando en una máquina universal. Esto significaba, ocuparse de implementar funciones aritméticas por programación más que construir hardware. Turing proyectaba una máquina realmente visionaria, una máquina capaz de mutar de una forma numérica a trabajar con álgebra, de decodificar, de sostener archivos y hasta de jugar al ajedrez. 

En 1947, su “Instrucción de Códigos Abreviados” marcó el comienzo del lenguaje de programación. Ese mismo año se tomó un años sabático en Cambridge.




En 1948 fue nombrado Director Delegado del laboratorio de computación de la Universidad de Manchester, donde trabajó en la creación de un software de una de las primeras computadoras reales, la Manchester Mark I.  Allí Turing exploró ideas que incluían el uso de lógica matemática para chequeos de programas, y siguió trabajando con el tema de las máquinas inteligentes. 

Para esto propuso una prueba llamada Test de Turing, expuesta en el artículo “Computing machinery and intelligence” (máquinas computadoras e inteligencia). Hoy en día, la fórmula reversa de lo que propuso Turing se utiliza en internet para corroborar si el usuario es un ser humano o una computadora. Si, hablamos de los famosos captcha. (Se dan cuenta? Creó los captcha en los 50!!!!)

En 1951 Turing empezó a investigar en el campo de la biología matemática y la formación de patrones. Se enfocó principalmente en el intento de demostrar la existencia de los números de Fibonacci en las estructuras vegetales. (Si no saben qué son los números de Fibonacci vean El Código Da Vinci, que los explican muy bien… Jaja!).

Súbitamente la carrera profesional de Turing se vio afectada por un tema personal del que no lograría recuperarse y cuyas consecuencias fueron tan graves que lo indujeron a la muerte.


La vida personal de Alan era muy íntima debido a la prohibición de la homosexualidad en el Reino Unido.  En una oportunidad, un hecho confuso sobre un robo, que involucró a la pareja de Turing, Arnold Murray, terminó con una denuncia de Turing en la policía. En la investigación Alan aceptó su homosexualidad lo que lo llevó a juicio.  

El matemático entendió que su vida privada no era delito y no se defendió ni negó los cargos. Se le dio opción de ir preso o someterse a la castración química. Turing optó por la segunda opción.

El proceso, además de humillante, fue doloroso. Las inyecciones de estrógeno no sólo le produjeron disfunción eréctil y una baja de la líbido, sino que le creció el pecho y aumentó de peso.  El 7 de junio de 1954 fue encontrado muerto en su casa. Se envenenó con cianuro. Al lado de su cama había una manzana con varias mordidas pero, la manzana nunca fue analizada. El caso se cerró como suicidio.

Es incomprensible que un  genio de su talla hubiera elegido semejante sufrimiento al exilio. Podría haberse ido a vivir a Estados Unidos o a cualquier parte del mundo y haber tenido una buena vida. Pero a veces, la inteligencia lógica no tiene que ver con la inteligencia emocional. El caso es que Alan Turing fue condenado por el  mismo país que ayudó a ganar una guerra.


Recién en el año 2001 se inauguró en Manchester una estatua en honor al matemático. En 2009, Gordon Brown, primer ministro británico, emitió un comunicado pidiendo públicas disculpas por el trato que le dispensó el gobierno británico a Turing. Increíblemente, en 2012 el gobierno de Cameron anunció que no debía pedir disculpas por aplicar la ley que en ese momento era la que estaba en vigencia.

Finalmente, en el año 2013 recibió indulto por todo tipo de culpa por parte de la Reina Isabel II. (Insólito. Más de medio siglo después…)

Habrá que esperar al estreno y ver qué ha hecho Hollywood con el genio de Turing . Y si no les gusta la película, a los hombres les queda ver a la lindísima Keira Knightley y las mujeres con contentaremos con Benedict Cumberbatch (aunque lo prefiero como Sherlock!)  Mientras, les dejo el trailer.






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