miércoles, 10 de abril de 2013

La balada de Mangal Pandey: La Rebelión de los Cipayos.




Uno de mis momentos preferidos del día, es la tarde, inmediatamente después de comer. En general, a la mañana me siento en el escritorio, a escribir, o leer, o estudiar o, pagar cuentas. Pero después de almorzar, me siento con mi computadora en el sillón y, mientras sigo leyendo o escribiendo, prendo la tv en búsqueda de películas clásicas.

En medio de esas búsquedas, la semana pasada encontré una película muy interesante, que pintaba histórica, así que me quedé viéndola.

Era una película del año 2005, llamada “The rising: Ballad of Mangal Pandey”, y en la información decía algo así como “el primer hombre que luchó por la liberación de la India”. Lamentablemente llegué para el final de la película, pero me sirvió para comenzar a investigar quién fue Mangal Pandey y qué pasó en el Motín de los Cipayos, en 1857.

Como suelde ocurrir en historia, para comprender algo que ocurrió en un momento dado, debemos remontarnos un poco mas atrás en el tiempo. En este caso, dos siglos atrás.

El colonialismo británico en la India comenzó el último día del año 1600, cuando la reina Isabel I otorgó a la Compañía Inglesa de las Indias Orientales (una sociedad de inversores), la Carta Real que le daba permiso exclusivo para el comercio en la India. Se dedicaban fundamentalmente al comercio de algodón, seda, índigo y té. 




Hacia 1670 el rey Carlos II le cedió a la Compañía derechos como el de capitanear ejércitos, formar alianzas, declarar guerras y establecer la paz, así como el establecimiento de jurisdicción civil y criminal en las zonas que operaban. Así nació el ejército conocido como los “casacas rojas”.

La Compañía tuvo que enfrentarse a las intenciones coloniales francesa, holandesas y portuguesas, a quienes derrotó en diferentes guerras logrando así, hacia fines del siglo XVII, que la Compañía funcionara como un estado en la India. 

A mediados del siglo XIX la Compañía controlaba la mayor parte del territorio de la India, Birmania, Singapur y Hong Kong. Para tener una dimensión de la situación, una quinta parte de la población mundial estaba bajo su autoridad.

Ahora que sabemos como comenzó la colonización británica en la India volvemos al siglo XIX cuando se desató el motín de los Cipayos. (Cipayo se le decía a los indios que eran reclutados en el ejército de los Casacas Rojas.)





Las causas de esta rebelión fueron varias. En primer lugar, las causas más  claras fueron las étnicas. Dentro del territorio de la actual India había varios grupos étnicos y religiosos. Las religiones mayoritarias eran el hinduísmo y la religión musulmana. 

Sin tener en cuenta esta heterodoxia, los británicos introdujeron costumbres occidentales que eran resistidas por los nativos. Asimismo prohibieron tradiciones, tanto musulmanas como hinduístas, que perturbaban la práctica religiosa, tan importante para los nativos.

Por otra parte, los soldados nativos - los Cipayos - recibían menor paga que los inglesas y nunca accedían a puestos de oficiales.

También hubieron causas económicas, especialmente a partir de 1848. Desde ese año y, hasta 1854, la Compañía anexionó 12 reinos, dejando a la India sin territorios independientes.  Estos territorios eran gobernados a través de un sistema feudal llamado Zamindari, con una fuerte recolección de impuestos que sumía a los poblados en una pobreza miserable. (En muchos lugares obligaban a los campesinos a cambiar sus cultivos de subsistencia por cultivos de té, índigo o café para el comercio).

A estas causas se agrega que la Compañía Inglesa de la indias Orientales había asegurado, en el año 1757, que el dominio duraría 100 años. Y esos cien años se cumplieron en 1857, año de la revuelta.





El detonante de la revuelta fue que la Compañía repartió entre las filas de soldados unos rifles Enfield, cuyos cartuchos debían romperse con los dientes. Estos cartuchos, se decía, estaban recubiertos con grasa de vacas y cerdos. Esto era sumamente ofensivo, tanto para los soldados hindúes como para los musulmanes.

En febrero de 1857, los soldados del Regimiento 19º de Infantería de Bengala se rehusaron a utilizar estos cartuchos. Un coronel británico los amenazó con artillería, pero luego retiró la amenaza.

En marzo de ese año, un soldado cipayo, nuestro protagonista, Mangal Pandey, hirió a un sargento británico y a su ayudante. Se le ordenó a otro soldado la detención de Pandey pero éste se negó. Los dos fueron capturados y ahorcados.




A partir de ese episodio otros regimientos se levantaron y se rehusaron a utilizar los cartuchos. Se sucedieron una serie de revueltas en distintos territorios dominados por la Compañía. Algunos muy crueles y sangrientos que involucraron el asesinato de mujeres y niños, por parte de ambos bandos. 

El mayor problema fue, como dijimos anteriormente, lo heterogéneo de la composición de grupos religiosos y étnicos que habitaban la India. Esto hacía que no pudieran unirse contra el invasor, ya que muchos grupos preferían ser dominados por los británicos antes que ser dominados por algún grupo étnico como los Mogoles. Además, hay que considerar que la mayoría de los Rajás (soberanos de las regiones), no percibían a la India como una nación, lo que dificultaba el "unirse" contra el intruso.

Las revueltas duraron hasta el 8 de julio de 1858, día en que se firmó un tratado de paz.





Como consecuencia, en agosto de ese año, se dictó una proclama real por la que los territorios de la Compañía de Indias pasaron a la corona británica. Dentro del gabinete británico se nombró un ministro encargado de los asuntos de la India y se designó un Virrey como jefe ejecutivo de la región.

Comenzaron a aplicar algunas reformas para apaciguar los ánimos de los nativos,   como por ejemplo la integración de las castas altas al gobierno o tolerancia religiosa.

Si bien a partir de estas revueltas los indios empezaron a tener sentimiento de nación, tuvieron que pasar casi noventa años más para que la India lograra su independencia, el 14 de agosto de 1947, gracias a Ghandi, de quien hablaremos en otra oportunidad.



4 comentarios:

  1. Una historia muy interesante, contada como siempre, con esa atractiva sencillez que hay que agradecer...

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  2. Coincido con Daniel, la historia es sumamente interesante y la manera de narrarla la hace aun más agradable.

    Nuevamente gracias por llevarnos a esos lugares y momentos poco publicitados pero que fueron muy mportante para la historia de todos.

    besos,

    Beb

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  3. Tenía que hacer un trabajo sobre este tema y tu blog es el único documento que he leído entero y con interés sin "copiar y pegar". Ojalá muchos profesores de Historia simplificasen los hechos haciéndolos atractivos para los alumnos tal y como lo has hecho tú.

    Gracias.

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  4. Muy buena reseña. Hay un libro muy rico en este tema llamado "en la ciudad de oro y plata" escrito por kenize mourad. Mas alla de lo novelado es muy fiel a los hechos y contiene citas y cartas de las personas que originalmente causaron esta revuelta que inicio con un motin de los cipayos y al que se le unio gran parte de la poblacion india. Sinceramente te lo recomiendo ;)

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