jueves, 24 de enero de 2013

El hombre que electrificó al mundo.



Hoy más que nunca resuena en mi cabeza la frase que la escritora Kathleen McGowan expresó en uno de sus libros a través de uno de sus personajes. Era algo así como: “la historia no es lo que pasó, sino lo que se escribió sobre lo que pasó”. Y con este personaje ocurrió exactamente eso. Lo que se escribió. Es por eso que sabemos poco de él.

Una tarde de  sábado, haciendo zapping, encontramos con mi marido en el canal de National Geographic un documental sobre  una marca de autos eléctricos. Una maravilla. Lo enchufan en sus casas, un motor muy pequeño, sin pedal de embrague. No tiene caja de cambio, no emite gases contaminantes.  Un concepto revolucionario. La marca de estos autos es Tesla Motors, y, claramente, pensé en Nikola Tesla, y asumí que le pusieron el nombre al auto en honor a Nikola. Pero, ¿quién fue Nikola Tesla? 

Nikola Tesla fue un genio de la electro mecánica, que fue “escondido” de la historia por no comulgar con los popes del momento. Pero especialmente por pretender que sus inventos  fueran de utilización gratuita. Si, el sueño de Tesla fue llevar energía libre a todo el mundo, y eso, para los señores que venden energía, es un poquito inconveniente.

Nació el 10 de julio de 1856 en Smilja, una ciudad del entonces Imperio Austro Húngaro, hijo de un sacerdote de la iglesia ortodoxa y de una madre ama de casa, casi analfabeta pero con una gran inteligencia cuya inventiva ha heredado Nikola.

Desde muy pequeño demostró una inteligencia superior. Cursó sus estudios en una escuela pública de Gospic y luego se licenció en la escuela superior de Karlovac en tan solo tres años. A pesar del interés de su padre porque siguiera la carrera eclesiástica,  en 1875, Nikola emprendió estudios universitarios en física y matemática en el Politécnico Joanneum de Graz, Austria. Allí consiguió terminar su carrera de ingeniería electro-mecánica. 

Sorprendía, en cada curso que tomaba, a sus compañeros y maestros por la dedicación con la que estudiaba, pasando horas encerrado tratando de develar los problemas que le planteaban sus profesores.  Además de las ciencias como la física y la matemática, Tesla conocía gran cantidad de obras literarias clásicas y hablaba nueve idiomas.



Asistió a varios cursos en la Universidad de Praga pero tuvo que abandonar los estudios debido a la muerte de su padre, quien solventaba estos estudios. Así, en 1881 decidió irse a Budapest, donde comenzó a trabajar en la compañía telefónica. Ya en esa época comenzó a visualizar  el principio de campo magnético rotatorio (elemento esencial para el funcionamiento de un motor de corriente alterna).

Al año siguiente  se trasladó a Paris para trabajar en la Continental Edison Company. Allí trabajó en la mejora de dínamos existentes, inventó reguladores automáticos, y comenzó a desarrollar varios inventos que implicaban la utilización del campo magnético rotatorio.

Luego de un paso por Yugoslavia en 1882 por la muerte de su madre, decidió viajar a Estados Unidos. Llegó a New York en 1884 para trabajar en la Edison Machine Works, con la recomendación de su antiguo jefe en Paris.

Gracias a su arduo trabajo se ganó el respeto de Edison quien, según se dice, le prometió  la suma de cincuenta mil dólares si su proyecto de rediseño de los dínamos de corriente continua mejoraban. Un año trabajó Tesla en la mejora de diferentes equipos técnicos y logrando varias patentes para Edison. Cuando Tesla reclamó su pago, Edison le contestó: “You don’t understand our american humor” (“Usted no entiende nuestro humor americano”). Edison le ofreció un aumento que Tesla declinó y renunció.

Desempleado y sin dinero Tesla pasó un período de trabajos duros, incluso como “cavador de zanjas” a pesar de sus conocimientos y estudios, para poder subsistir. Pasado el invierno de 1886/1887, que él mismo describió como de “lágrimas amargas”,  fue presentado al director de Wester Union,  Alfred Brown y a un abogado apasionado por la electricidad, Charles Peck, que financiaron el armado de un laboratorio. Nació así la Tesla Electric Light & Manufacturing. (Mas tarde sería echado de su propia empresa cuando los inversores no confiaron en sus inventos).



Allí y gracias a su constante trabajo, consiguió construir un prototipo de motor de inducción para la producción de corriente alterna. Demostró su funcionamiento en la AIEE - American Institute of Electrical Engineers. Ese mismo año construyó la conocida Bobina Tesla, que no es otra cosa que un transformador de corriente. 

Como bien dice Massimo Teodorani, biógrafo de Tesla: “...Bastaría con encender un televisor para  utilizar en  menos de un segundo gran parte de la tecnología creada por Nikola Tesla hace más de cien años”.

La principal funcionalidad de la corriente alterna es la posibilidad de transferir energía de alto voltaje  a través de cables finitos a largas longitudes (la corriente continua tenía la desventaja de perder potencia al aumentar la distancia de transmisión).

Asimismo, paralelamente a las investigaciones sobre corriente alterna, en 1887 comenzó a investigar lo que se conoció como Rayos X, cuyas leyes físicas confirmaría y formalizaría Wilhem Röntgen en años posteriores.

En 1888 conoció a Georges Westinghouse, quien invirtió en su investigación y  que le compró muchas de sus patentes. Gracias a las investigaciones de Tesla se logró la construcción de la primera central hidroeléctrica de corriente alterna en las Cataratas de Niágara, en cuya inauguración Tesla dio un discurso.

En 1891, año en que obtuvo la nacionalidad norteamericana y en que entabló una gran amistad con el escritor Mark Twain, Tesla consiguió por primera vez transmitir energía eléctrica a un tubo vacío iluminándolo, sin la utilización de cables. 




En 1892 obtuvo las primeras patentes para el motor polifásico y los principios del campo magnético rotarorio. Ese mismo año fue elegido vice presidente de la AIEE por dos años. en esos años profundizó sus investigaciones sobre las corriente alternas, inventó el tubo catódico (base para los televisores), sentó las bases para la invención del microscopio electrónico, las lámparas fluorescentes y llegó a comprender la transmisión de energía electromagnética sin cables. Este es un punto en el que debemos detenernos, porque esta invención le permitió construir el primer transmisor de radio del mundo.

En 1893 hizo la primera  demostración de comunicación por radio en Missouri. Tesla explicó  con detalle los principios físicos de de la transmisión de las ondas de radio al Franklin Institute de Filadelfia y a la National  Electric Light Association.  Además, NIkola había conseguido que las ondas de radio girasen alrededor de la tierra.

Durante todo este tiempo, Edison hizo lo imposible por desacreditar a Tesla diciendo que su corriente alterna era peligrosa. Llegó a electrocutar animales para asustar a la gente. Esta confrontación se conoció como La guerra de las corrientes, que dejaron prácticamente en la ruina a Edison y Westinghouse (quien solventaba los experimentos a Tesla).

Otro de los inventos de Tesla fue el altavoz, en 1896, por el que nunca pidió una patente. Al año siguiente solicitó la primera patente como base para la radio y el inyector eléctrico para automóviles. En 1898, demostró experimentalmente como funcionaba un barco con mando a distancia que se alimentaba con una batería en el interior del mismo.

Dos años después, luego de venderle sus patentes a Westinghouse por quince millones de dólares, se retiró a Colorado Springs, donde montó un laboratorio para trabajar experimentando.  Mientras estuvo allí (hasta 1901), desarrolló un sistema de telegrafía, de telefonía y de transmisión de energía sin cable. Su obsesión era utilizar la corteza terrestre como conductor para poder transmitir energía eléctrica a todos los rincones de la tierra. Mientras estudiaba esto, Tesla descubrió que la frecuencia de resonancia de la tierra era de ocho Hz, (dato que se corroboró en los años cincuenta el investigador alemán W.O. Schumann).

En 1901, por falta de fondos Tesla dejó Colorado Springs y volvió a New York donde el financista J. P. Morgan solventa la construcción de la Wardenclyffe Tower, torre destinada a experimentar y tratar de enviar energía a todo el mundo. Al comprender el verdadero objetivo de Tesla, (la transmisión de energía gratuita a todo el mundo), Morgan dejó de financiarlo y al torre dejó de funcionar. (Fue desmantelada durante la guerra). Desde este momento, Tesla no volvió a tener la posibilidad de transmitir energía libre.  Su idea de ciencia al servicio de la humanidad y los intereses económicos de quienes lo solventaban no eran compatibles.



En 1904 Marconi patentó la radio y en 1909 le fue otorgado el Nobel por dicho invento. Tesla, bastante deprimido, le inició acciones legales sabiendo que Marconi utilizó 17 de sus patentes. La corte Suprema de Estados Unidos reconoció a Tesla como inventor de la radio en 1944, un año después de la muerte de Nikola.






En 1906 Tesla presentó su turbina de disco giratorio sin hélice, que lograba incrementar la eficiencia. Además, esta turbina era fácil de construir y casi nunca se averiaba.

Posteriormente, Tesla inventó el tacómetro para autos. Este fue el último de sus inventos que tuvo comercialización a gran escala y cuyos réditos le permitieron vivir los siguientes veinte años (muy modestamente, claro).

En dos oportunidades fue nominado al Premio Nobel. En 1912 lo rechazó por no haberlo ganado en 1909, cuando se lo otorgaron a Marconi. En 1915 lo rechazó por tener que compartirlo con Edison.

Desde 1916 comenzó una etapa de pobreza absoluta y, se dice, que en esta misma época desarrolló el trastorno mental conocido como Obsesivo-compulsivo. En realidad, el tema de los trastornos mentales de Tesla es un tema en si mismo. No sólo el trastorno obsesivo compulsivo, sino que se cree que padecía de lo que hoy se conoce como sinestesia, que es la capacidad de percibir conjuntamente o tener interferencia de distintos tipos de sentidos, en un mismo acto perceptivo. Por ejemplo, oler colores, o ver olores. Probablemente las visiones que Tesla tenía desde que era un niño, se debieran a esto.

En 1917 aceptó la Medalla Edison que otorgaba la AIEE. Ese mismo año planteó la idea de transmitir ondas de radio de alta frecuencia que al rebotar sobre las superficies de los objetos, regresaran al origen. Es decir, planteó los principios de lo que en 1934 permitiría construir los primero radares.




Tesla no paró nunca. Su mente creativa no tenía descanso. En 1928 obtuvo la primera patente sobre un aparato de transporte aéreo de despegue vertical (Precursor de los actuales Caza Harrier). Asimismo, hacia 1935, anunció un proyecto que denominaba telegeodinamia, que consistía en la exploración del subsuelo por medio de ka transmisión de ondas electromagnéticas con el fin de permitir nuevos sistemas de comunicación así como también el hallazgo de minerales. 

En sus últimos años de vida le llegaron los reconocimientos. Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Belgrado, la Universidad de Zagreb y por el Graz Polytechnic, donde había estudiado.

En enero de 1943, Nikola Tesla falleció a la edad de 86 años, en la habitación del hotel donde vivía, en New York.  Al enterarse de su muerte, el FBI ordenó sustraer todas las pertenencias de Tesla y confiscarlas. Fue su sobrino, Sava Kosanovich, en ese momento embajador de Yugoslavia en Estados Unidos, quien consiguió recuperar gran parte de sus elementos personales que hoy se encuentran en el Museo Nikola Tesla de Belgrado.





Seis meses después de su muerte, la Corte Suprema de Estados Unidos  lo reivindicó como “padre de la radio”, reconociendo su invención.

Hoy en día se recuerda al genio de Tesla fundamentalmente por la corriente alterna y por la unidad de medida de inducción magnética, que lleva su nombre: el tesla. Poco dicen los libros de uso común sobre su genio. Por eso quería que conocieran al genio, que sólo quería iluminar al mundo. 





Pueden darse una vuelta por estas páginas. En esta pueden conocer más sobre Tesla www.teslauniverse.com y aquí pueden maravillarse con los autos que homenajean al señor de la electricidad: www.teslamotors.com 





2 comentarios:

  1. Excelente!!! Es increible que Tesla no sea una persona mas reconocida despues de todo lo que hizo.

    Gracias Pato, una vez mas, por traernos la historia a casa!

    Beb

    ResponderEliminar
  2. Desde el primer día que lo nombraron vagamente en mi clase de fisica, lo admire. Excelente post ;)! saludos ;)!

    ResponderEliminar