sábado, 27 de julio de 2013

Doce años de esclavitud.


Como ya saben los lectores de este blog, soy una gran aficionada al cine. Y esta semana, mientras mirábamos con mis hijos trailers de películas que se van a estrenar, encontré una película llamada “12 years a slave”. Me llamó la atención el "based on a true story" y empecé a averiguar de qué se trataba. Así conocí a Solomon Northup.

Solomon Northup fue un hombre negro que nació libre, en julio de 1808 en New York, y que fue raptado y vendido como esclavo al sur de los Estados Unidos. He aquí su historia.

Su padre, llamado Mintus, fue un esclavo de la familia Northup y, al ser liberado por el testamento de su "amo", Mintus decidió tomar el apellido de su antigua familia. Mintus Northup, se asentó en el condado de Essex, donde se casó y tuvo dos hijos. Compró una granja y llegó a adquirir el derecho a votar. Pudo darle una buena educación a sus hijos, dentro de las limitaciones de ser un hombre negro liberado.

Mintus murió en 1829. El día de navidad de ese mismo año, su hijo Solomon, se casó con Anne Hampton. Solomon y Anne tuvo tres hijos: Elizabeth, Margaret y Alonzo. Trabajaban en su propia granja en Hebron, en el Condado de Washington. 

En 1834 vendieron la granja y se mudaron a Saratoga Springs, New York, donde fue ganándose la vida de diferentes maneras, especialmente como constructor o como violinista. (Se dice que Solomon tocaba muy bien el violín).  En los veranos es donde conseguía más trabajo en los hoteles tocando en orquestas. Su esposa, en épocas malas, trabajaba  como cocinera en el “United States Hotel”.

En 1841, Solomon buscaba trabajo y dos hombres, Merrill Brown and Abram Hamilton, le ofrecieron trabajo como violinista en un circo. Así, emprendieron viaje a New York. Al llegar allí, lo convencieron de ir a Washington, DC. Para eso buscó sus papeles que certificaban que era hombre libre ya que en Washington la esclavitud era legal aún. Como era un viaje corto, Solomon no le escribió a su esposa para avisarle.

Al llegar a Washington, Brown y Hamilton vendieron a Solomon a  James Burch, un conocido mercader de esclavos, aduciendo que era un esclavo que se había escapado de Georgia.  Para que no hablara lo golpearon, lo drogaron y lo metieron en un barco que lo llevó a New Orleans. (A mediados del siglo XIX era común el secuestro de hombres negros y de niños negros para venderlos al Sur del país como esclavos. De hecho, en 1840, el estado de New York promulgó una ley para proteger a los residentes afro americanos y recuperarlos de los secuestros.)

En el barco, Northup convenció a un marino inglés de que le escribiera a su esposa contándole del secuestro. 




Al enterarse de lo sucedido, Anne fue a buscar ayuda a Henry Northup, un abogado miembro de la familia de la cual alguna vez su suegro fue esclavo. Northup quiso actuar pero no podía hacerlo sin saber dónde estaba Solomon. El estado de New York los apoyaba pero necesitaban el paradero para pedir su restitución como hombre libre.

Mientras tanto, ya en New Orleans, el socio de Burch, Thomas Freeman vendió a Solomon bajo el nombre de Platt a William Ford, el dueño de una plantación en Bayou Boeuf, en la margen del Río Colorado, en el sur de Louisiana. Ford era un predicador baptista. Años más tarde, en su libro, Solomon lo describiría como un hombre bueno.

En su estadía como esclavo de Ford, Northup fue reconocido por su labor. Propuso  hacer balsas de troncos para transportar la madera de forma más barata y varios proyectos más que ayudaron a Ford con sus negocios. Pero Ford tenía muchas deudas y tuvo que vender 18 de sus esclavos. Uno de los hombres a quienes debía era John Tibeats, un carpintero que trabajaba con Ford.

Así pues, en el invierno de 1842, Northup fue vendido a Tibeats como parte del saldo de su deuda. Tibeats , que quedó endeudado con Ford en 400 dólares), llevó a Solomon a una plantación donde trabajó en construcción. Allí sufrió muchos maltratos físicos, (ni hablar de psicológicos siendo un esclavo). En una oportunidad estuvo a punto de ser linchado por pelear con Tibeats y fue salvado por el supervisor, llamado Chapin, luego de recordarle que aún le debía dinero a Ford por la compra de Northups. 


En otra pelea con Tibeats, Northups se defendió con un hacha y, sabiendo el destino que le esperaba,  escapó hacia la propiedad de Ford. Ante esta situación, Chapin convenció a Tibeats que se deshiciera de Northup quien pasó a trabajar en la plantación del Señor Eldret. Eldret, tuvo a Northup y otros esclavos haciendo trabajo pesado, preparando los terrenos para  las plantaciones de algodón. Antes de terminar su trabajo, Tibeats vendió a Northups a Edwin Epps. 

Como esclavo de Epps, Solomon se hizo amigo, secretamente, de un carpintero canadiense que trabajaba esporádicamente con Epps, llamado Samuel Bass. Bass, arriesgando su vida, envió una carta a la esposa de Solomon contándole la exacta ubicación de su marido y la situación de esclavitud en la que se encontraba.

Al recibir la carta, Anne volvió a recurrir al abogado Henry Northup quien contactó al gobernador de New York, Washington Hunt, para reclamar al estado de Louisiana por la restitución de Solomon como hombre libre.

Finalmente, con la cooperación de las autoridades locales, el 4 de enero de 1853, Solomon recuperó su libertad.

Ese mismo año, Solomon Northup inició una demanda contra Burch y quienes lo secuestrado. El juicio tomó estado nacional y hasta fue publicado en el New York Times.


Ese mismo año también, Northup decidió volcar sus vivencias como en un libro que se llamó “Twelve years a slave”. Continuó viviendo con su familia y dedicándose a ayudar a esclavos escapados y refugiados.

No se sabe exactamente dónde y cuándo murió. Existen registros de haber visitado al hijo de un ministro metodista en Vermont, en 1866,  con quien había ayudado a esclavos fugitivos. Pero, en el censo de 1875 del estado de New York, Anne Northup aparece como viuda.




Desde 1999, en Saratoga Spring, cada tercer sábado de julio  se celebra el “Día de Solomon Northup - Una celebración de la libertad”, para recordar a un hombre en su lucha por el mayor derecho que tiene un hombre: el derecho a ser libre.






miércoles, 10 de abril de 2013

La balada de Mangal Pandey: La Rebelión de los Cipayos.




Uno de mis momentos preferidos del día, es la tarde, inmediatamente después de comer. En general, a la mañana me siento en el escritorio, a escribir, o leer, o estudiar o, pagar cuentas. Pero después de almorzar, me siento con mi computadora en el sillón y, mientras sigo leyendo o escribiendo, prendo la tv en búsqueda de películas clásicas.

En medio de esas búsquedas, la semana pasada encontré una película muy interesante, que pintaba histórica, así que me quedé viéndola.

Era una película del año 2005, llamada “The rising: Ballad of Mangal Pandey”, y en la información decía algo así como “el primer hombre que luchó por la liberación de la India”. Lamentablemente llegué para el final de la película, pero me sirvió para comenzar a investigar quién fue Mangal Pandey y qué pasó en el Motín de los Cipayos, en 1857.

Como suelde ocurrir en historia, para comprender algo que ocurrió en un momento dado, debemos remontarnos un poco mas atrás en el tiempo. En este caso, dos siglos atrás.

El colonialismo británico en la India comenzó el último día del año 1600, cuando la reina Isabel I otorgó a la Compañía Inglesa de las Indias Orientales (una sociedad de inversores), la Carta Real que le daba permiso exclusivo para el comercio en la India. Se dedicaban fundamentalmente al comercio de algodón, seda, índigo y té. 




Hacia 1670 el rey Carlos II le cedió a la Compañía derechos como el de capitanear ejércitos, formar alianzas, declarar guerras y establecer la paz, así como el establecimiento de jurisdicción civil y criminal en las zonas que operaban. Así nació el ejército conocido como los “casacas rojas”.

La Compañía tuvo que enfrentarse a las intenciones coloniales francesa, holandesas y portuguesas, a quienes derrotó en diferentes guerras logrando así, hacia fines del siglo XVII, que la Compañía funcionara como un estado en la India. 

A mediados del siglo XIX la Compañía controlaba la mayor parte del territorio de la India, Birmania, Singapur y Hong Kong. Para tener una dimensión de la situación, una quinta parte de la población mundial estaba bajo su autoridad.

Ahora que sabemos como comenzó la colonización británica en la India volvemos al siglo XIX cuando se desató el motín de los Cipayos. (Cipayo se le decía a los indios que eran reclutados en el ejército de los Casacas Rojas.)





Las causas de esta rebelión fueron varias. En primer lugar, las causas más  claras fueron las étnicas. Dentro del territorio de la actual India había varios grupos étnicos y religiosos. Las religiones mayoritarias eran el hinduísmo y la religión musulmana. 

Sin tener en cuenta esta heterodoxia, los británicos introdujeron costumbres occidentales que eran resistidas por los nativos. Asimismo prohibieron tradiciones, tanto musulmanas como hinduístas, que perturbaban la práctica religiosa, tan importante para los nativos.

Por otra parte, los soldados nativos - los Cipayos - recibían menor paga que los inglesas y nunca accedían a puestos de oficiales.

También hubieron causas económicas, especialmente a partir de 1848. Desde ese año y, hasta 1854, la Compañía anexionó 12 reinos, dejando a la India sin territorios independientes.  Estos territorios eran gobernados a través de un sistema feudal llamado Zamindari, con una fuerte recolección de impuestos que sumía a los poblados en una pobreza miserable. (En muchos lugares obligaban a los campesinos a cambiar sus cultivos de subsistencia por cultivos de té, índigo o café para el comercio).

A estas causas se agrega que la Compañía Inglesa de la indias Orientales había asegurado, en el año 1757, que el dominio duraría 100 años. Y esos cien años se cumplieron en 1857, año de la revuelta.





El detonante de la revuelta fue que la Compañía repartió entre las filas de soldados unos rifles Enfield, cuyos cartuchos debían romperse con los dientes. Estos cartuchos, se decía, estaban recubiertos con grasa de vacas y cerdos. Esto era sumamente ofensivo, tanto para los soldados hindúes como para los musulmanes.

En febrero de 1857, los soldados del Regimiento 19º de Infantería de Bengala se rehusaron a utilizar estos cartuchos. Un coronel británico los amenazó con artillería, pero luego retiró la amenaza.

En marzo de ese año, un soldado cipayo, nuestro protagonista, Mangal Pandey, hirió a un sargento británico y a su ayudante. Se le ordenó a otro soldado la detención de Pandey pero éste se negó. Los dos fueron capturados y ahorcados.




A partir de ese episodio otros regimientos se levantaron y se rehusaron a utilizar los cartuchos. Se sucedieron una serie de revueltas en distintos territorios dominados por la Compañía. Algunos muy crueles y sangrientos que involucraron el asesinato de mujeres y niños, por parte de ambos bandos. 

El mayor problema fue, como dijimos anteriormente, lo heterogéneo de la composición de grupos religiosos y étnicos que habitaban la India. Esto hacía que no pudieran unirse contra el invasor, ya que muchos grupos preferían ser dominados por los británicos antes que ser dominados por algún grupo étnico como los Mogoles. Además, hay que considerar que la mayoría de los Rajás (soberanos de las regiones), no percibían a la India como una nación, lo que dificultaba el "unirse" contra el intruso.

Las revueltas duraron hasta el 8 de julio de 1858, día en que se firmó un tratado de paz.





Como consecuencia, en agosto de ese año, se dictó una proclama real por la que los territorios de la Compañía de Indias pasaron a la corona británica. Dentro del gabinete británico se nombró un ministro encargado de los asuntos de la India y se designó un Virrey como jefe ejecutivo de la región.

Comenzaron a aplicar algunas reformas para apaciguar los ánimos de los nativos,   como por ejemplo la integración de las castas altas al gobierno o tolerancia religiosa.

Si bien a partir de estas revueltas los indios empezaron a tener sentimiento de nación, tuvieron que pasar casi noventa años más para que la India lograra su independencia, el 14 de agosto de 1947, gracias a Ghandi, de quien hablaremos en otra oportunidad.



jueves, 24 de enero de 2013

El hombre que electrificó al mundo.



Hoy más que nunca resuena en mi cabeza la frase que la escritora Kathleen McGowan expresó en uno de sus libros a través de uno de sus personajes. Era algo así como: “la historia no es lo que pasó, sino lo que se escribió sobre lo que pasó”. Y con este personaje ocurrió exactamente eso. Lo que se escribió. Es por eso que sabemos poco de él.

Una tarde de  sábado, haciendo zapping, encontramos con mi marido en el canal de National Geographic un documental sobre  una marca de autos eléctricos. Una maravilla. Lo enchufan en sus casas, un motor muy pequeño, sin pedal de embrague. No tiene caja de cambio, no emite gases contaminantes.  Un concepto revolucionario. La marca de estos autos es Tesla Motors, y, claramente, pensé en Nikola Tesla, y asumí que le pusieron el nombre al auto en honor a Nikola. Pero, ¿quién fue Nikola Tesla? 

Nikola Tesla fue un genio de la electro mecánica, que fue “escondido” de la historia por no comulgar con los popes del momento. Pero especialmente por pretender que sus inventos  fueran de utilización gratuita. Si, el sueño de Tesla fue llevar energía libre a todo el mundo, y eso, para los señores que venden energía, es un poquito inconveniente.

Nació el 10 de julio de 1856 en Smilja, una ciudad del entonces Imperio Austro Húngaro, hijo de un sacerdote de la iglesia ortodoxa y de una madre ama de casa, casi analfabeta pero con una gran inteligencia cuya inventiva ha heredado Nikola.

Desde muy pequeño demostró una inteligencia superior. Cursó sus estudios en una escuela pública de Gospic y luego se licenció en la escuela superior de Karlovac en tan solo tres años. A pesar del interés de su padre porque siguiera la carrera eclesiástica,  en 1875, Nikola emprendió estudios universitarios en física y matemática en el Politécnico Joanneum de Graz, Austria. Allí consiguió terminar su carrera de ingeniería electro-mecánica. 

Sorprendía, en cada curso que tomaba, a sus compañeros y maestros por la dedicación con la que estudiaba, pasando horas encerrado tratando de develar los problemas que le planteaban sus profesores.  Además de las ciencias como la física y la matemática, Tesla conocía gran cantidad de obras literarias clásicas y hablaba nueve idiomas.



Asistió a varios cursos en la Universidad de Praga pero tuvo que abandonar los estudios debido a la muerte de su padre, quien solventaba estos estudios. Así, en 1881 decidió irse a Budapest, donde comenzó a trabajar en la compañía telefónica. Ya en esa época comenzó a visualizar  el principio de campo magnético rotatorio (elemento esencial para el funcionamiento de un motor de corriente alterna).

Al año siguiente  se trasladó a Paris para trabajar en la Continental Edison Company. Allí trabajó en la mejora de dínamos existentes, inventó reguladores automáticos, y comenzó a desarrollar varios inventos que implicaban la utilización del campo magnético rotatorio.

Luego de un paso por Yugoslavia en 1882 por la muerte de su madre, decidió viajar a Estados Unidos. Llegó a New York en 1884 para trabajar en la Edison Machine Works, con la recomendación de su antiguo jefe en Paris.

Gracias a su arduo trabajo se ganó el respeto de Edison quien, según se dice, le prometió  la suma de cincuenta mil dólares si su proyecto de rediseño de los dínamos de corriente continua mejoraban. Un año trabajó Tesla en la mejora de diferentes equipos técnicos y logrando varias patentes para Edison. Cuando Tesla reclamó su pago, Edison le contestó: “You don’t understand our american humor” (“Usted no entiende nuestro humor americano”). Edison le ofreció un aumento que Tesla declinó y renunció.

Desempleado y sin dinero Tesla pasó un período de trabajos duros, incluso como “cavador de zanjas” a pesar de sus conocimientos y estudios, para poder subsistir. Pasado el invierno de 1886/1887, que él mismo describió como de “lágrimas amargas”,  fue presentado al director de Wester Union,  Alfred Brown y a un abogado apasionado por la electricidad, Charles Peck, que financiaron el armado de un laboratorio. Nació así la Tesla Electric Light & Manufacturing. (Mas tarde sería echado de su propia empresa cuando los inversores no confiaron en sus inventos).



Allí y gracias a su constante trabajo, consiguió construir un prototipo de motor de inducción para la producción de corriente alterna. Demostró su funcionamiento en la AIEE - American Institute of Electrical Engineers. Ese mismo año construyó la conocida Bobina Tesla, que no es otra cosa que un transformador de corriente. 

Como bien dice Massimo Teodorani, biógrafo de Tesla: “...Bastaría con encender un televisor para  utilizar en  menos de un segundo gran parte de la tecnología creada por Nikola Tesla hace más de cien años”.

La principal funcionalidad de la corriente alterna es la posibilidad de transferir energía de alto voltaje  a través de cables finitos a largas longitudes (la corriente continua tenía la desventaja de perder potencia al aumentar la distancia de transmisión).

Asimismo, paralelamente a las investigaciones sobre corriente alterna, en 1887 comenzó a investigar lo que se conoció como Rayos X, cuyas leyes físicas confirmaría y formalizaría Wilhem Röntgen en años posteriores.

En 1888 conoció a Georges Westinghouse, quien invirtió en su investigación y  que le compró muchas de sus patentes. Gracias a las investigaciones de Tesla se logró la construcción de la primera central hidroeléctrica de corriente alterna en las Cataratas de Niágara, en cuya inauguración Tesla dio un discurso.

En 1891, año en que obtuvo la nacionalidad norteamericana y en que entabló una gran amistad con el escritor Mark Twain, Tesla consiguió por primera vez transmitir energía eléctrica a un tubo vacío iluminándolo, sin la utilización de cables. 




En 1892 obtuvo las primeras patentes para el motor polifásico y los principios del campo magnético rotarorio. Ese mismo año fue elegido vice presidente de la AIEE por dos años. en esos años profundizó sus investigaciones sobre las corriente alternas, inventó el tubo catódico (base para los televisores), sentó las bases para la invención del microscopio electrónico, las lámparas fluorescentes y llegó a comprender la transmisión de energía electromagnética sin cables. Este es un punto en el que debemos detenernos, porque esta invención le permitió construir el primer transmisor de radio del mundo.

En 1893 hizo la primera  demostración de comunicación por radio en Missouri. Tesla explicó  con detalle los principios físicos de de la transmisión de las ondas de radio al Franklin Institute de Filadelfia y a la National  Electric Light Association.  Además, NIkola había conseguido que las ondas de radio girasen alrededor de la tierra.

Durante todo este tiempo, Edison hizo lo imposible por desacreditar a Tesla diciendo que su corriente alterna era peligrosa. Llegó a electrocutar animales para asustar a la gente. Esta confrontación se conoció como La guerra de las corrientes, que dejaron prácticamente en la ruina a Edison y Westinghouse (quien solventaba los experimentos a Tesla).

Otro de los inventos de Tesla fue el altavoz, en 1896, por el que nunca pidió una patente. Al año siguiente solicitó la primera patente como base para la radio y el inyector eléctrico para automóviles. En 1898, demostró experimentalmente como funcionaba un barco con mando a distancia que se alimentaba con una batería en el interior del mismo.

Dos años después, luego de venderle sus patentes a Westinghouse por quince millones de dólares, se retiró a Colorado Springs, donde montó un laboratorio para trabajar experimentando.  Mientras estuvo allí (hasta 1901), desarrolló un sistema de telegrafía, de telefonía y de transmisión de energía sin cable. Su obsesión era utilizar la corteza terrestre como conductor para poder transmitir energía eléctrica a todos los rincones de la tierra. Mientras estudiaba esto, Tesla descubrió que la frecuencia de resonancia de la tierra era de ocho Hz, (dato que se corroboró en los años cincuenta el investigador alemán W.O. Schumann).

En 1901, por falta de fondos Tesla dejó Colorado Springs y volvió a New York donde el financista J. P. Morgan solventa la construcción de la Wardenclyffe Tower, torre destinada a experimentar y tratar de enviar energía a todo el mundo. Al comprender el verdadero objetivo de Tesla, (la transmisión de energía gratuita a todo el mundo), Morgan dejó de financiarlo y al torre dejó de funcionar. (Fue desmantelada durante la guerra). Desde este momento, Tesla no volvió a tener la posibilidad de transmitir energía libre.  Su idea de ciencia al servicio de la humanidad y los intereses económicos de quienes lo solventaban no eran compatibles.



En 1904 Marconi patentó la radio y en 1909 le fue otorgado el Nobel por dicho invento. Tesla, bastante deprimido, le inició acciones legales sabiendo que Marconi utilizó 17 de sus patentes. La corte Suprema de Estados Unidos reconoció a Tesla como inventor de la radio en 1944, un año después de la muerte de Nikola.






En 1906 Tesla presentó su turbina de disco giratorio sin hélice, que lograba incrementar la eficiencia. Además, esta turbina era fácil de construir y casi nunca se averiaba.

Posteriormente, Tesla inventó el tacómetro para autos. Este fue el último de sus inventos que tuvo comercialización a gran escala y cuyos réditos le permitieron vivir los siguientes veinte años (muy modestamente, claro).

En dos oportunidades fue nominado al Premio Nobel. En 1912 lo rechazó por no haberlo ganado en 1909, cuando se lo otorgaron a Marconi. En 1915 lo rechazó por tener que compartirlo con Edison.

Desde 1916 comenzó una etapa de pobreza absoluta y, se dice, que en esta misma época desarrolló el trastorno mental conocido como Obsesivo-compulsivo. En realidad, el tema de los trastornos mentales de Tesla es un tema en si mismo. No sólo el trastorno obsesivo compulsivo, sino que se cree que padecía de lo que hoy se conoce como sinestesia, que es la capacidad de percibir conjuntamente o tener interferencia de distintos tipos de sentidos, en un mismo acto perceptivo. Por ejemplo, oler colores, o ver olores. Probablemente las visiones que Tesla tenía desde que era un niño, se debieran a esto.

En 1917 aceptó la Medalla Edison que otorgaba la AIEE. Ese mismo año planteó la idea de transmitir ondas de radio de alta frecuencia que al rebotar sobre las superficies de los objetos, regresaran al origen. Es decir, planteó los principios de lo que en 1934 permitiría construir los primero radares.




Tesla no paró nunca. Su mente creativa no tenía descanso. En 1928 obtuvo la primera patente sobre un aparato de transporte aéreo de despegue vertical (Precursor de los actuales Caza Harrier). Asimismo, hacia 1935, anunció un proyecto que denominaba telegeodinamia, que consistía en la exploración del subsuelo por medio de ka transmisión de ondas electromagnéticas con el fin de permitir nuevos sistemas de comunicación así como también el hallazgo de minerales. 

En sus últimos años de vida le llegaron los reconocimientos. Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Belgrado, la Universidad de Zagreb y por el Graz Polytechnic, donde había estudiado.

En enero de 1943, Nikola Tesla falleció a la edad de 86 años, en la habitación del hotel donde vivía, en New York.  Al enterarse de su muerte, el FBI ordenó sustraer todas las pertenencias de Tesla y confiscarlas. Fue su sobrino, Sava Kosanovich, en ese momento embajador de Yugoslavia en Estados Unidos, quien consiguió recuperar gran parte de sus elementos personales que hoy se encuentran en el Museo Nikola Tesla de Belgrado.





Seis meses después de su muerte, la Corte Suprema de Estados Unidos  lo reivindicó como “padre de la radio”, reconociendo su invención.

Hoy en día se recuerda al genio de Tesla fundamentalmente por la corriente alterna y por la unidad de medida de inducción magnética, que lleva su nombre: el tesla. Poco dicen los libros de uso común sobre su genio. Por eso quería que conocieran al genio, que sólo quería iluminar al mundo. 





Pueden darse una vuelta por estas páginas. En esta pueden conocer más sobre Tesla www.teslauniverse.com y aquí pueden maravillarse con los autos que homenajean al señor de la electricidad: www.teslamotors.com