jueves, 7 de junio de 2012

Frase de la semana


Hace tiempo que no aparecía la frase de la semana, y como recién llego de hablar con la maestra de matemática de unos de mis hijos, y empecé a buscar una frase en especial sobre el esfuerzo para mostrarle a mis hijos y sus compañeros. Así llegué hasta el grandísimo Albert Einstein. Y elegí esta frase:

"El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad".

domingo, 3 de junio de 2012

Los hermanos Lumière



Una de las cosas que mas me gusta de la historia es imaginarme qué habrá pasado por la mente de la gente cuando vieron algo muy novedoso por primera vez. 

¿Qué habrá pensado la gente que vio circular un auto por primera vez? ¿O el que haya visto un avión por primera vez? ¿O el que escuchó el estruendo de un arma de fuego que disparaba, por primera vez?

Los que leen este blog asiduamente saben de mi afición al cine y por eso siempre me pregunté, ¿Qué habrá pensado la gente que vio una filmación por primera vez? E indefectiblemente llegué a los hermanos Lumière.

Auguste Lumière nació el 19 de octubre de 1862. Dos años mas tarde nació su hermano Louis, el 10 de octubre de 1864. Su padre, Antoine, se dedicaba al arte, especialmente a las pinturas y, en 1870 se mudó con su familia a Lyòn donde abrió un taller fotográfico. Auguste y Louis crecieron fascinados por las nuevas tecnologías que podían ver en el taller de su padre.

Ambos estudiaron en la Escuela Industrial Martinière, pero Louis, con una salud frágil, debía permanecer largas temporadas en su casa y fue durante  esas temporadas que Louis aprovechó para investigar todo lo que pudo en el taller de su padre.




En 1880, gracias a la aparición de las placas secas de bromo de plata (placas que permiten guardar la foto hasta el momento del revelado), Antoine Lumière se mudó con su familia a Lyòn y montó un taller para fabricación en serie de estas placas. Pero unos malos cálculos casi llevan a la familia a la ruina. Sus hijos fueron los que se ocuparon de la fábrica y la salvaron al crear un mejoramiento de la placa, llamada “plaques etiquette bleu” que permitían la producción a escala.

La empresa “A. Lumière & ses fils” comenzó a funcionar muy bien y, ya establecidos, Antoine y Louis contrajeron matrimonio con dos hermanas: Marguerite y Rose Wincler.

Sería decisivo el año 1894, cuando Antoine fue invitado a conocer el aparato inventado por Edison: Kinetoscopio. El kinetoscopio capturaba imágenes en movimiento pero no podía proyectarlas.  Antoine le presentó el aparato a sus hijos y les pidió que lo mejoraran. Louis y Auguste en seguida comenzaron a pensar en lo bueno que sería si pudieran lograr proyectar esas imágenes para que pudieran verse en una pantalla o pared. (Para ver las imágenes del kinetoscopio había que acercar el ojo  a una ranura en el aparato).



Para poder proyectar “fotografías animadas”, había que pasar la tira de imágenes a través de una “linterna mágica” pero, el mayor problema era construir un mecanismo que detuviera cada imagen al pasar por el objetivo, y lo inmovilizase a fin de ser proyectado. Para conseguir la ilusión del movimiento había que proyectar diez imágenes por segundo. Esto lo resolvió Louis una noche de desvelo debido a una enfermedad.  Lo dibujaron y le encargaron la construcción del aparato al mecánico jefe de la Usines Lumière, Eugène Moisson.

El 22 de mayo de 1895 se realizó una conferencia en la Sociétè d’Encouregement à l’Industrie Nationale, en Paris, para la presentación del CINEMATÓGRAFO. Allí se proyectó por primera vez imagen en movimiento. Los Lumière habían filmado a los obreros saliendo de su fábrica: “La salida de los obreros de la fábrica Lumière”, como se tituló.


Hacia fines de ese año, decidieron hacer proyecciones para el público. El 28 de diciembre fue el estreno. Alquilaron el sótano del Grand Cafè, el salón Indien, e hicieron varias proyecciones, entre ellas “La llegada de un tren a la estación” y “El regador regado”. Y aquí la maravilla de lo que les comentaba al principio de este post, cuando la gente vio por primera vez "La llegada de un tren a la estación", al ver que la locomotora se acercaba, se corrían, o saltaban de sus sillas porque no entendían si el tren iba a salir de la pantalla!

Cada entrada se cobrara un franco. En tres semanas lograron que asistieran tres mil personas por día.

Luego de varios años de proyecciones, en 1903, los hermanos Lumière se separaron y decidieron seguir diferentes caminos.





Louis siguió el camino del cine. Se dedicó a ensayar el color y el relieve, tanto en fotografía como en cine, y las pantallas panorámicas. Pero no sólo en el cine desplegaba su talento. Llegó a crear, en la Primera Guerra Mundial, una mezcla para que no se congelaran los aceites en los aviones y, también, trabajó en un prototipo de una mano artificial.

Auguste abandonó el cine y la fotografía para dedicarse a la biología y la física.  En 1914 logró abrir un centro de investigación en Lyòn, el “Laboratorio Lumière”, que incluía una clínica. Allí, junto con prestigiosos médicos se hicieron investigaciones sobre enfermedades como cáncer, tétanos y tuberculosis.

A pesar de la desconfianza de los científicos de le época, logró ser admitido en la Academie de Medicine como uno de sus miembros.

Louis murió el 6 de junio de 1948. Auguste, el 10 de abril de 1954. Por suerte para todos nosotros, los amantes del cine, han existido personajes como los Lumière, que con su curiosidad y, sin quererlo tal vez, lograron crear algo tan maravilloso como el cine.