martes, 30 de noviembre de 2010

La frase de la semana.

Estoy pasando por una época de mucho cine: en casa, en las salas, con mi marido,sola, con los chicos, de todas maneras.

Entonces se me ocurrió que la frase de la semana fuera sobre esta temática. Y quién mejor que el genio de Federico Fellini. Aquí su frase:


"Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un
sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y , como ocurre con las películas,
nace y renace en cada saboreador."





viernes, 26 de noviembre de 2010

El alquimista.



No se si alguna vez comenté en este espacio mi fanatismo por Harry Potter. Mi marido me regaló hace muchos años el primer libro y nunca más pude parar. Los leí en inglés, en castellano, vi las películas, todo lo que hace un fan (sin caer en el ridículo de jugar al quidditch como leí en el diario la semana pasada).


En el primer libro, Harry Potter y la Piedra Filosofal, la trama ronda alrededor de una piedra, que podría ser el elixir de la vida, que convierte a su poseedor en inmortal. El creador había sido un alquimista llamado Nicolas Flamel.


Y aquí el descubrimiento (ya que yo no lo sabía): Nicolas Flamel existió. Y se pasó la vida trabajando sobre la piedra filosofal (Si, J. K. Rowling “homenajeó”, en todos sus libros, a todas las mitologías, la historia medieval,leyendas, etc. Pero qué bien lo hizo!).



Nicolas Flamel nació en Pontoise, Francia, en 1330. Era escribano, copista y librero en la ciudad de París. Había aprendido su oficio de copista de su padre, que era un sofer, es decir, un copista de la Torá, obligado a convertirse al cristianismo.


Casado con Perenelle, su compañera de toda la vida. Se cree que alrededor del 1355, Flamel soñó una noche, que un ángel le entregaba un libro. Al tiempo, estaba trabajando en su librería cuando recibió un libro que compró por un monto pequeño. Era un grimorio, que es un libro de alquimia. Era el libro de su sueño.


El libro estaba escrito en hebreo, idioma que él comprendía, por su padre, pero los símbolos de alquimia no eran de su comprensión. Decidió emprender un viaje para entenderlo y estudiarlo, a la cuna de la alquimia europea: la península Ibérica (debido a que los católicos fueron recuperando la península y se quedaron con las bibliotecas y manuscritos de los árabes, especialmente los de matemática, álgebra, alquimia y astronomía).



Así, en su camino a Santiago de Compostela, en León, conoció al Rabí Maestro Canches quien le explicó que el libro estaba relacionado con la Cábala. Canches decidió acompañar a Flamel a Paris para estudiar con él, pero en el camino murió. De todas maneras, antes de morir le dejó a Flamel toda la información que necesitaba para comprender el libro.


Así, Nicolas Flamel y su esposa Perennelle pasaron veinte años de sus vidas estudiando el libro y trabajando en él.


Hacia el año 1382 logró sus primeros resultados: la transmutación. Transformó mercurio en plata. Tres meses más tardes logró la realización de la piedra filosofal, el elixir rojo con el cual se puede transmutar metales ordinarios en oro.


Todo esto está descrito en su libro “Libro de las Figuras Jeroglíficas”. Lo cierto es que a partir del año 1382 Flamel se volvió inmensamente rico. Algunos creen que su riqueza se debió a su negocio de escribano, otros creen que logró efectivamente la transmutación y así consiguió el oro.


Se rumoreaba que Flamel y su mujer también habían logrado una tintura con la cual podían ser inmortales.


En 1407 se hizo construir una casa. La casa actualmente está en pie y es la más antigua de Paris. Situada en la 51 Rue de Montmorency, hoy es un restaurante. En la fachada se lee “Ora et labora” y hay símbolos de alquimia.



Flamel y su mujer continuaron trabajando toda su vida y con su dinero fueron filántropos. Ayudaron con donaciones a mucho a hospitales e iglesias.


En 1417 fallecieron. O eso se cree. Porque cuando sus tumbas fueron allanadas en busca de la piedra filosofal y del libro, estaban vacías....


El libro de Abraham el Judío también desapareció. Apareció dos siglos después en manos del Cardenal Richelieu y, nuevamente, volvió a desaparecer. Hoy se desconoce su ubicación.



Flamel recobró notoriedad, como conté anteriormente, con el primer libro de la saga de Harry Potter, en que se lo nombra como aún vivo, amigo de Albus Dumbledore, director de la Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts.


Quiero dedicarle este posteo a mi queridísima hermana Nati, que hoy cumple años, y es un ser lleno de magia.....



jueves, 25 de noviembre de 2010

La frase de la semana.




No soy de las personas que dicen "Yo no veo tv". Yo si veo, y me encanta. Pero últimamente no veo otra cosa que no sean películas o dibujitos animados con mis hijos. El empobrecimiento de la sociedad se ve reflejado en la tv. No se cómo será en otros países, en el mio por lo menos es así.

Por eso, hoy la frase de la semana es del gran Groucho que expresó mis actuales sentimientos hacia la "caja boba", como la llamaban hace unos años:

Encuentro la televisión muy educativa.
Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.


viernes, 12 de noviembre de 2010

Hypatia.


Una vez más, mi querida amiga M, nombrada varias veces en este espacio, me hace conocer alguna maravilla de la historia.


En esta ocasión, me mandó un mail contándome que se estrenaba una película llamada Agora, sobre la vida de Hypatia de Alejandría, quien resultó ser la primer mujer científica de la historia.


Se imaginarán que inmediatamente empecé a investigar, ya que me pareció genial que en el siglo V hubiera existido una científica, filósofa, astrónoma y matemática. No crean que en esa época había muchas mujeres como ella. De hecho, no había. Por que según cuentan, además de brillante era hermosa. (Aclaración: muchos escriben Hypatia con y y otros con i. Prefiero la y, por eso lo escribo así).


Hypatia nació entre el 355 y 365 en Alejandría, parte del Imperio Romano y capital de la Diócesis Romana de Egipto.


No se sabe casi nada de su madre, pero si de su padre, que fue Teón de Alejandría, matemático y astrónomo.


Teón quería que su hija fuera perfecta, por eso además de cultivar su mente y su espíritu, le educó en el cuidado de su cuerpo. Hypathia realizaba una rutina física todos los días, lo que le permitió mantener en forma la belleza natural que le fue concedida.


Hypatia estudió matemática, astronomía, oratoria, filosofía e historia de diferentes religiones. Viajó a Italia y a Atenas para estudiar pero el lugar donde aprendió fue en el “museo”, lugar de trabajo de su padre. (El museo era una institución creada por Tolomeo, emperador que sucedió a Alejandro Magno). Allí Teón se dedicaba a la investigación y a la enseñanza.





Hacia el año 400 Hypatia se había consagrado como líder de la escuela neoplatónica y se dedicaba a la enseñanza de Platón y Aristóteles. A su casa, que era el lugar donde enseñaba, acudían personas de muchos lugares y de diferentes creencias. Entre ellos muchos cristianos, como Sinesio de Cirene, su alumno predilecto. A la vez, Sinesio fue quien más dejó escrito sobre la vida y las enseñanzas de Hypatia. (Ya que sus escritos han desaparecido).


Además de la enseñanza de filosofía, los trabajos más extensos de Hypatia eran en álgebra. Entre sus trabajos se encuentran:

  • Escribió un comentario sobre aritmética de Diofanto (padre del álgebra) con soluciones alternativas y nuevos problemas,
  • escribió tratado sobre Geometría de las Crónicas de Apolonio (sobre las órbitas irregulares de los planetas),
  • colaboró con su padre en la revisión y mejora de los “Elementos de la geometría de Euclides”,
  • escribió un canon de astronomía que era una revisión de las Tablas Astronímicas de Claudio Ptolomeo,
  • confeccionó un planisferio,
  • desarrolló un aparato para destilar agua,
  • desarrolló un hidroscopio que sirve para mediar el nivel del agua.



También se le atribuye la invención del aerómetro que es un instrumento que sirve para medir las propiedades físicas del aire u otros gases y el esbozo de un astrolabio.


En esa época, al situación para los paganos, como era el caso de Hypatia, se tornó un tanto complicada. Egipto era sede de una de las comunidades cristianas más importantes del Imperio Romano. En el 380 Teodosio I convirtió al cristianismo como religión del estado. Esto hizo que los filósofos neoplatónicos comenzaran a ser objeto de presiones. En el caso de Hypatia, a pesar de su paganismo, contaba con la simpatía y protección de las elites intelectuales cristianas.


Hacia el año 391, por orden del Patriarca de Alejandría Teófilo I, se mandaron a demoler los templos de Mitreo y Serapeo. Esto provocó sangrientos enfrentamientos entre paganos y cristianos. Para Hypatia fue dura la desaparición de la biblioteca de Serapeo que, según se dice, era la sucesora de la biblioteca de Alejandría.



El año 412 fue el año de la muerte de Teófilo I y comenzó el problema de su sucesión. Se preguntarán qué tiene esto que ver con Hypatia. Pues mucho.


Cirilo, sobrino de Teófilo, fue su sucesor como Patriarca y continuó con su política, especialmente en lo referente a la persecución de paganos, herejes y judías. Radicalizó el discurso de su tío.


Cirilo tuvo que convivir con el Prefecto Imperial Orestes, amigo de Hypatia. Cirilio tenía actitudes que excedían las de un patriarca de la Iglesia. Expulso a judíos de Alejandría y “permitía” que las multitudes saqueran sus pertenencias. Orestes veía a Cirilio como un detractor del poder del emperador romano.


El enfrentamiento entre estas dos autoridades fue creciendo cada vez más, hasta el punto de agresiones físicas al propio Orestes por parte de fanáticos religiosos.


Comenzó a rodar el rumor de que las diferencias entre el patriarca y el prefecto se debían a la influencia de Hypatia.


En cuaresma del año 415, un grupo de fanáticos interceptó a Hypatia en el camino a su casa, se abalanzaron sobre su carruaje y la golpearon salvajemente. La tiraron del carro y la arrastraron completamente desnuda hasta la ciudad. Allí la golpearon con piedras y la descuartizaron. Sus miembros fueron incinerados.



Por supuesto, aunque incomprobable y objeto de análisis entre los historiadores, los ojos acusadores miraron a Cirilo.


Luego de la muerte de Hypatia, Orestes, su amigo, se exilió. Su escuela siguió abierta hasta el siglo VII y, luego del comienzo del oscurantismo, la ciencia griega subsistió en Bizancio y en el mundo árabe.


Hypatia fue rescatada por el mundo de la ciencia moderna como una precursora en todo sentido. En la matemática, la astronomía, la filosofía y, especialmente, en la vida. Un ser excepcional que por su condición de mujer se abrió camino a fuerza de su inteligencia y que no claudicó a sus ideas.


Los dejo con el trailer de la película Agora que se está estrenando en Argentina.