lunes, 19 de julio de 2010

Allons enfants de la Patrie...


Si bien la Marsellesa no fue oficialmente el himno francés sino hasta 1795, sin dudas cuando hablamos de Francia y la Revolución Francesa, lo asociamos a esta canción.

La Revolución Francesa marcó un quiebre fundamental en la historia de la humanidad. Fue el principio del fin del Antiguo Régimen. La Revolución puso fin a la monarquía absolutista, proclamó los derechos del hombre e instituyó la república.

Algo que parece de lo más normal para nosotros, en los mil setecientos no era nada normal. Mas bien era algo extraordinario. Europa estaba dominada por monarquías absolutistas y no se hablaba de derechos.

La Revolución Francesa, como toda revolución, no ocurrió un solo día, no ocurrió el 14 de julio de 1789, sino que fue un proceso de años y hasta siglos. (Es más, teniendo en cuenta que la revolución proclamaba Liberté, Fraternité, Egualité, queda claro que en muchísimos países del mundo la revolución no llegó, sin ir mas lejos, acá a la vuelta no llegó.)

Lo que la mayoría sabe sobre la Revolución es que el pueblo se alzó contra la monarquía y el régimen establecido. Lo que tal vez no sepan es porqué ocurrió esto. Las causas son múltiples.


Causas financieras: La principal causa financiera, no económica, es el enorme déficit presupuestario de la Francia de Luis XVI (razón por la cual se llamó a Estados Generales) Este déficit se daba por tres motivos fundamentalmente: la ausencia de una buena administración financiera; la ayuda que Francia prestaba a los Estados Unidas en la guerra contra Inglaterra por la independencia y, el detonador, tal vez, la monarquía no suprimía sus privilegios.

Causas económicas: tiene que ver con la manera en que estaban organizados la producción de riquezas y la distribución de bienes. Esto estaba establecido durante el Antiguo Régimen. Pero entre 1715 y 1789 la población de Francia creció un 50% y la agricultura no estuvo a la altura de las circunstancias. Esto provocó grandes hambrunas.

Asimismo, la mayor demanda provocó un alza en la economía que se tradujo en alza de precios para el consumidor. Esto generó un aumento de gasto y restricción de compra provocando un descontento general en la población.

Otra causa económica tiene que ver con el cambio de reglas. La producción se enmarcaba en normas impuestas y establecidas por el Régimen. Los adelantos, el progreso técnico, la acumulación de capitales y las nuevas formas de industrias hicieron que estas normas impuestas quedaran obsoletas. Así, muchos productores se sumaron al espíritu revolucionario en contra de las normas que consideraban caducas.

Causas sociales: las causas sociales tienen que ver con la contraposición de intereses entre las clases tradicionales y las pertenecientes a clases ascendientes.


Causas políticas: siempre se ha presentado a la revolución Francesa como una reacción de la burguesía contra la autoridad monárquica y absolutista. La toma de la Bastilla en un claro ejemplo de esto. Pero muchos autores creen que la revolución comenzó como una rebelión de la clase privilegiada contra la monarquía antes que como la del Tercer Estado contra la clase privilegiada.

Es decir, que por sus finanzas en problemas, por su mala administración, la monarquía no estuvo en condiciones de responder a las demandas de la clase privilegiada. Así, según estos autores, fue la clase privilegiada los que, sin saberlo, dio el puntapié inicial de la revolución.

Causas ideológicas: si bien la gran mayoría de las personas no accedían a los libros y a las corrientes de pensamiento, la Revolución Francesa se enmarca claramente en una corriente ideológica: la de la Ilustración. Autores como Voltaire, Montesquieu o Rousseau pregonaban en sus escritos los principios de razón, igualdad y libertad.

Todas estas causas juntas fueron lo que le dieron a la Revolución su carácter explosivo. Fueron las que hicieron que se llamara a Estados Generales y que se proclamara la Asamblea Constituyente, que reclamaba una constitución para Francia.




Las consecuencias de la Revolución fueron enormes, no sólo para Francia sino para todo el mundo: fin del Antiguo Régimen (la revolución abolió toda forma de feudalismo), difusión de las ideas de nacionalismo y democracia, universalización de los tres principios básicos de libertad, igualdad y fraternidad, difusión la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, separación entre iglesia y Estado, y fue modelo para la independencia de las colonias iberoamericanas.

Los dejo con los capítulos sobre la Revolución Francesa que perteneciera a la gran colección Érase una vez el Hombre, más que recomendable, no solo para chicos, sino también para adultos.

1 comentario:

  1. Excelente!!! Me encanta el tema y la pintura donde aparece "La Marianne" es mi preferida!! :)

    Besos,

    Beb

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