viernes, 21 de mayo de 2010

21 de mayo.


De estas reuniones informales, surgió la primera estrategia revolucionaria: convocar a un Cabildo abierto.

El 21 de mayo se decidio reunir a “la parte mas sana y principal” en los salones para escuchar lo que tengan que decir. El virrey aceptó pero sugirió que para evitar problemas, la reunión se hiciera en nombre de Fernando VII. (Recordemos que lo que no se reconoce es la autoridad del Consejo de Regencia). Claro que eran las últimas cartas que jugaba el virrey Cisneros.

Si bien el Virrey era la máxima autoridad del Virreinato y representaba el poder del rey en sus colonias, el Cabildo era una institución de muchísima importancia en cada ciudad, era algo así como las “intendencias” actuales. Y, a diferencia del virrey, era una institución compuesta por varias personas, por lo general, los vecinos más destacados, mayoritariamente españoles, claro.

Pero, ese 21 de mayo, las cartas estaban tiradas. Mientras se extendían las 450 invitaciones que se enviaron, Domingo French y Antonio Berutti, juntaron 600 hombres armados en la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo), exigiendo la convocatoria al Cabildo abierto y la destitución del Virrey. Cisneros, asustado ante la presencia de los “Chisperos”, como se hacían llamar, solicitó la presencia de Cornelio Saavedra, Jefe del Regimiento de Patricios.

Saavedra les informó a los Chisperos que se había convocado al Cabildo abierto para el otro día, 22 de mayo, y les pidió que calmaran los ánimos.

Luego comenzó la organización de la reunión que se daria lugar al otro día: se pidieron bancos a la Catedral, se compró chocolate y vino para os invitados, y muchas velas para iluminar los ambientes.

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