miércoles, 24 de marzo de 2010

Wallis & Eduard.

En este siglo XXI de gran desarrollo de las comunicaciones podemos conectarnos de todas las maneras posibles; por ejemplo redes sociales como Facebook o Twitter. Gracias a Facebook, como tantos otros, pude encontrarme con mis compañeros del colegio a los que no veía desde hacía diecisiete años.

Una de ellas, Natalia, una romántica perdida, a la que tanto le gustan las historias de amor, me sugirió que escribiera en el blog alguna de esas historias. Una de sus favoritas es la de Felicitas Guerrero. Pero como últimamente estoy escribiendo mucho sobre historia argentina, decidí buscar algo más internacional y actual. Por eso se me ocurrió contar esta historia, del hombre que renunció a la corona británica, por amor a una mujer.

Me refiero a Wallis Simpson y Eduardo VIII. No muchos conocen esta historia, por eso la escribo.

Eduardo era el primer hijo de Jorge V, y bisnieto de la famosísima reina Victoria. Nació en 1894 y era el ideal del monarca británico. Hablaba francés y alemán (que era el idioma original de la familia británica. En realidad, el apellido de la familia real era Sajonia-Coburgo-Gotha, pero fue cambiado a Windsor por Jorge V por estar en Guerra con Alemania).

A los 15 años se le otorgó el título de Príncipe de Gales, luchó en la Primera Guerra Mundial, fue el primer miembro de la familia real en pilotear un avión y era muy famoso y popular en todo el mundo. Rubio, atractivo, elegante y heredero de la corona británica, ni más ni menos!

Wallis y Eduardo se conocieron en 1932, ella tenía 37 años y él 38, en la casa de una amiga en común, Gloria Vanderbilt. Él era el soltero más codiciado de Europa. Ella era norteamericana, nacida en una familia patricia de Maryland, pero con características poco conservadoras para la corona: católica, divorciada y vuelta a casar con el empresario Ernst Simpson. Había sido amante de Joachim von Ribbentrop, que en el futuro sería canciller del Tercer Reich. Su primer marido la había hecho educar sexualmente en un prostíbulo en China. Imagínense estos datos como le habrán caído al Rey Jorge V.


Desde que se conocieron, Eduard y Wallis quedaron prendados mutuamente. Ella de su belleza y carisma, él de su porte ambiguo, cuasi masculino, pero a la vez muy femenino, y sus libertades de mujer, muy poco comunes en la época (especialmente en cuanto a lo sexual).

Fueron amantes durante un tiempo, hasta que se divorció por segunda vez. En 1935 Eduard la presentó a sus padres en ocasión del 25º aniversario de su reinado. Los padres quedaron horrorizados con la compañera de su hijo que era plebeya, norteamericana, católica y divorciada dos veces.

En enero de 1936, con la muerte de Jorge V, Eduardo accede al trono británico bajo el nombre de Eduardo VIII. Al poco tiempo de asumir, revela sus intenciones de casarse con Wallis. Esto provocó una crisis dinástica debido a las condiciones de Wallis.

Pero, aparentemente la vieja canción tenia razón, y el amor es más fuerte. Después de 326 días, Eduard VIII abdicó al trono para poder casarse con su gran amor. En una carta conmovedora, el 11 de diciembre de 1936 dejaba la monarquía de esta manera:



"Tras larga espera, puedo al fin hacer una breve declaración auténticamente personal. No he pretendido ocultar nada, pero por respeto a la Constitución, hasta ahora no me ha sido posible hablar.
Hace apenas unas horas cumplí mis últimos deberes como Rey y Emperador, y ahora que he sido sucedido por mi hermano, el duque de York, mis primeras palabras han de ser para proclamar mi fidelidad hacia él. Así lo hago con todo mi corazón.
Todos vosotros conocéis las razones que me han inducido a renunciar al trono. Quisiera haceros comprender que, al tomar esta resolución, no he olvidado en absoluto al país o al Imperio, a los cuales, primero como príncipe de Gales y más tarde como Rey, he dedicado veinticinco años de servicio.
Pero podéis creerme si os digo que me ha resultado imposible soportar la pesada carga de la responsabilidad y desempeñar mis funciones como Rey, en la forma en que desearía hacerlo, sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo.
Deseo, asimismo, que sepáis que la decisión ha sido mía y sólo mía. Era una cuestión sobre la que debía juzgar únicamente por mí mismo. La otra persona afectada de modo directo ha intentado, hasta el último momento, persuadirme en el sentido contrario.
He tomado esta decisión, la más grave de mi vida, con la sola preocupación de dilucidar qué sería, en último extremo, lo más apropiado para todos.
Ha sido menos difícil adoptar una determinación gracias al pleno convencimiento por mi parte de que mi hermano, con su amplia experiencia en los asuntos públicos de este país, y sus magníficas cualidades, se halla en condiciones de ocupar mi puesto de ahora en adelante, sin afectar ni paralizar en forma alguna la vida y el progreso del Imperio.
Además, él posee una bendición que tantos de vosotros compartís, y que a mí no me ha sido concedida: un hogar feliz con su esposa y sus hijas.
Durante estos penosos días he sido confortado por el afecto de Su Majestad, mi madre, y de toda mi familia.
Los ministros de la Corona, y en particular el primer ministro, el señor Baldwin, me han mostrado en todo momento la mayor consideración.
Jamás ha existido entre ellos y yo, o entre el Parlamento y yo, la menor discrepancia en lo relativo a la Constitución.
Educado por mi padre en la tradición constitucional, nunca hubiera permitido que tal cosa sucediera. Desde que recibí el título de príncipe de Gales, y más tarde cuando ocupé el trono, he sido tratado con el mayor cariño por todos los estamentos del pueblo, en cualquier lugar del Imperio donde he vivido o por el que haya viajado. Y siento por ello un inmenso agradecimiento.
Ahora me retiro de los asuntos públicos y dejo a un lado mi carga. Quizá pase algún tiempo antes de que regrese a mi tierra natal, pero siempre seguiré los destinos de la raza y el Imperio británicos con el mayor interés; y si en algún momento del futuro puedo ser útil a Su Majestad desde un puesto anónimo, no le decepcionaré. Y ahora, todos tenemos un nuevo Rey.
Desde lo más profundo de mi corazón le deseo a él y a vosotros, su pueblo, la mayor felicidad y prosperidad.
¡Dios os bendiga! ¡Dios salve al Rey!"

Al otro día de la abdicación, Eduard abandonó la Casa Real y se retiro a Francia, donde lo aguardaba su amada Wallis.

El 3 de junio de 1937 se casaron en la intimidad y estuvieron juntos hasta la muerte de Eduardo, ocurrida en 1972. Debido a que Eduardo había sido nombrado Duque de Windsor, se le permitió a Wallis convertirse en Duquesa de Windsor, pero no se le permitió el tratamiento de Alteza Real, cosa que enfureció a Eduard.


Maria, la hermana de Eduard, fue la única miembro de la familia real que apoyó a su hermano. También se auto exilió con su marido, a Austria. Demostró solidaridad con su hermano y cuñada cuando se rehusó a asistir al casamiento de su prima Isabel (luego convertida en Isabel II), por no haber invitado a Eduard y Wallis.

Vivieron casi toda su vida en Francia, exceptuando el momento de la Segunda Guerra Mundial, cuando nombraron gobernador de la Bahamas a Eduardo (hasta ese momento colonia del Imperio). Una de las causas de este nombramiento fue su cercanía con el nazismo, que hizo que desde el gobierno británico tomaran esta decisión. En una oportunidad, el matrimonio visitó a Hitler. Si bien se conoce la simpatía de Eduardo por los Nazis, nunca se comprobó que hubiera traicionado a su país.


Al morir, Eduardo se negó a que lo enterraran como ex rey en la Capilla de San Jorge, del Castillo de Windsor, ya que sabía que allí no entrarían los restos de su esposa. Por eso hoy, ambos descansan juntos en Frogmore, cerca del mencionado castillo.

Así, los dos amantes, pasarán el resto de la eternidad juntos.



5 comentarios:

  1. muy buena y la verdad no era conocida....
    que lindo que se jueguen por amor de esa manera por uno ....
    me encanto ....
    besos y a la espera de mas ....
    natalia (la romantica perdida)

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  2. Buenísimo el blog Pato, cada vez que me acuerdo entro y leo un par.
    No tiene nada que ver con la historia, pero te dejo la peli que más me gustó en lo que va del año, porque no es muy conocida y veo que te gusta el cine. http://www.sdd-fanatico.org/mary-and-max/
    Besos desde Rosario.
    El leproso Fede.

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  3. Gracias Pato ! Buen post. Mira vos el Englishman, eh!?! No tenia idea de esta historia como de otras miles mas .. segui segui segui !

    besos
    clara

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  4. Cuando leí este posteo me acordé de algunas parejas conocidas de filósofos destacados.

    Por ejemplo; Abelardo y Eloísa, Sartre y Simene de Beauvoir, Nietzsche y Lou Andrea Salome, Haidegger y Hanna Arendt, y tantas otras. ¿Cómo influyeron en sus pensamientos?

    Leí algo sobre el tema, pero siempre me queda la incógnita.

    Beso
    Y buen finde!!

    R.P.

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  5. conozco esta historia desde pequeña y hoy la revivi al ver en el cine ¨el discurso del rey¨. Siempre me atrapó porque mas que uan historia de reyees y princesas es una historia de amor veradero:

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