sábado, 27 de marzo de 2010

El Rey.


A lo largo de la historia podemos encontrar muchísimos reyes. Romanos, franceses, ingleses, jóvenes, niños o viejos. Pero ninguno se ha podido igualar a él, ninguno tuvo tanta onda como él.

Elvis fue la primer mega estrella del Rock. Es decir, no sólo por su música, sino también porque fue el que inauguró esta cosa del estrellato, del mundialmente conocido y famoso, el que no puede caminar libremente por la calle porque los fans se le abalanzan.

También fue el primero en generar masividad en la música, en escandalizar a los padres y abuelos que consideraban al rock la música del diablo. Mi papá, que hoy tiene 64 años, se acuerda cuando era muy joven y con sus primos escuchaban Elvis y sus tíos se horrorizaban porque escuchaban “ese ruido” y encima en inglés.

Elvis Aaron Presley nació el 8 de enero de 1935 en Memphis, Estados Unidos. Proveniente de una familia humilde, pasó su infancia y adolescencia en el típico pueblo , en la típica familia americana. Siempre muy adepto a la música, escuchando blues, gospel y doo wop.

A los 19 años grabó dos simples para regalárselo a su mamá por el cumpleaños, en los estudios Sun Records. Tres meses después, el dueño de la discográfica lo invitó a grabar un disco completo que fue de gran éxito en Memphis.

Luego de este éxito, en 1955, firmó un contrato con la RCA, a cambio de 35 mil dólares y un Cadillac. Qué tiempos, no?

El primer simple en RCA fue el exitosísimo (y uno de mis preferidos) Heartbreak Hotel, que llegó a Nº1 en los Estados Unidos. Elvis, a lo largo de su carrera, tuvo un total de 18 singles Nº1: Hound dog, Don’t be cruel, All shook up, entre otros. Y 9 discos alanzaron también el nº 1 en las lists de ese país.



Su forma de bailar escandalizaba a los mayores y excitaba a las chicas. El movimiento de caderas que hacía al bailar hizo que en una presentación en el show de Ed Sullivan, sólo lo enfocaran de la cintura para arriba. Las chicas morían por él y los chicos se peinaban con gomina emulando a su ídolo.





En 1956 se estrenó su primer película Love me tender, que daría comienzo a su carrera en Hollywood. Al año siguiente, en 1957 adquirió la mansión Graceland, donde pasó el resto de su vida.

Su carrera sufrió un alto entre los años 1958 y 1960, cuando fue enviado a Alemania a cumplir con el servicio militar. Allí conoció a Priscila Ann Beaulieu, que más tarde se convertiría en su esposa.


A su regreso, Elvis siguió incursionando en Hollywood. Durante toda su carrera realizó un total de 31 películas. Además, siguió lanzando hits como Are you lonesome tonight? o It’s now or never.

En la segunda mitad de la década del 60 surgió un fenómeno que se conoció como Invasión Británica, encabezada por grupos como The Beatles y Rolling Stones. De hecho, en 1965 los cuatro de Liverpool visitaron a Elvis en su casa.

Esta invasión hizo que la popularidad de Elvis comenzara a decaer un poco. Por eso no dudó en aceptar, en 1968, un especial de tv llamado Comeback Special, que se convirtió en uno de los mayores éxitos.


Ese mismo año, 1968, nació Lisa Marie, su única hija, que tuvo con Priscila con quien se había casado un año antes.

Los años 70 llegaron anunciando el principio del fin de Elvis: de su carrera y de su vida. A pesar de esto logró varios éxitos como su versión de My way o Moon river.

En 1973 realiza el primer concierto televisado vía satélite de la historia. Se estima que el show, desde Hawaii, fue visto por mi quinientas millones de personas. Lamentablemente, ese mismo año, Priscila presenta una demanda de divorcio y consigue la tenencia de la pequeña Lisa Marie. El divorcio es la gota que rebalsó el vaso en la vida de Elvis.


A su separación siguió la depresión, el exceso de peso y el exceso en el consumo de drogas.

En 1977, visiblemente deteriorado y con problemas para memorizar las canciones, ofreció su último concierto en Indianápolis, el 26 de junio.

El 16 de agosto al mediodía fue encontrado desmayado en su habitación y llevado de urgencia al hospital Baptist Memorial de Memphis donde fue declarado muerto. Fue enterrado en Graceland que se convirtió en museo y centro de peregrinaje de fans de todo el mundo.


Claro que murió el hombre y nació el mito.

A lo largo de su carrera Elvis grabó 75 álbumes de estudio, entre los que se incluyen 22 bandas sonoras de sus películas, y 8 discos en vivo. Rodó más de 30 películas. Hasta el 2006 fue el artista muerto que más discos vendió post morten, desbancado luego por el líder de Nirvana Kurt Cobain.

Elvis no fue el que inventó el rock ‘n roll ni el primero en llevarlo al público pero fue el que produjo el quiebre, el primero en masificarlo. Sólo quienes vivieron el momento pueden entender lo que significó en la historia de la música, la revolución que provocó en los jóvenes. Por suerte esta revolución ocurrió en el siglo XX, cuando la tecnología nos permitió grabar sus discos, sus películas y sus programas de tv. La tecnología siguió avanzando y ahora en internet podemos tener a Elvis cuando querramos.

Por eso los dejo con su rock ‘n roll.

El rey ha muerto ¡Viva el rey!



miércoles, 24 de marzo de 2010

Wallis & Eduard.

En este siglo XXI de gran desarrollo de las comunicaciones podemos conectarnos de todas las maneras posibles; por ejemplo redes sociales como Facebook o Twitter. Gracias a Facebook, como tantos otros, pude encontrarme con mis compañeros del colegio a los que no veía desde hacía diecisiete años.

Una de ellas, Natalia, una romántica perdida, a la que tanto le gustan las historias de amor, me sugirió que escribiera en el blog alguna de esas historias. Una de sus favoritas es la de Felicitas Guerrero. Pero como últimamente estoy escribiendo mucho sobre historia argentina, decidí buscar algo más internacional y actual. Por eso se me ocurrió contar esta historia, del hombre que renunció a la corona británica, por amor a una mujer.

Me refiero a Wallis Simpson y Eduardo VIII. No muchos conocen esta historia, por eso la escribo.

Eduardo era el primer hijo de Jorge V, y bisnieto de la famosísima reina Victoria. Nació en 1894 y era el ideal del monarca británico. Hablaba francés y alemán (que era el idioma original de la familia británica. En realidad, el apellido de la familia real era Sajonia-Coburgo-Gotha, pero fue cambiado a Windsor por Jorge V por estar en Guerra con Alemania).

A los 15 años se le otorgó el título de Príncipe de Gales, luchó en la Primera Guerra Mundial, fue el primer miembro de la familia real en pilotear un avión y era muy famoso y popular en todo el mundo. Rubio, atractivo, elegante y heredero de la corona británica, ni más ni menos!

Wallis y Eduardo se conocieron en 1932, ella tenía 37 años y él 38, en la casa de una amiga en común, Gloria Vanderbilt. Él era el soltero más codiciado de Europa. Ella era norteamericana, nacida en una familia patricia de Maryland, pero con características poco conservadoras para la corona: católica, divorciada y vuelta a casar con el empresario Ernst Simpson. Había sido amante de Joachim von Ribbentrop, que en el futuro sería canciller del Tercer Reich. Su primer marido la había hecho educar sexualmente en un prostíbulo en China. Imagínense estos datos como le habrán caído al Rey Jorge V.


Desde que se conocieron, Eduard y Wallis quedaron prendados mutuamente. Ella de su belleza y carisma, él de su porte ambiguo, cuasi masculino, pero a la vez muy femenino, y sus libertades de mujer, muy poco comunes en la época (especialmente en cuanto a lo sexual).

Fueron amantes durante un tiempo, hasta que se divorció por segunda vez. En 1935 Eduard la presentó a sus padres en ocasión del 25º aniversario de su reinado. Los padres quedaron horrorizados con la compañera de su hijo que era plebeya, norteamericana, católica y divorciada dos veces.

En enero de 1936, con la muerte de Jorge V, Eduardo accede al trono británico bajo el nombre de Eduardo VIII. Al poco tiempo de asumir, revela sus intenciones de casarse con Wallis. Esto provocó una crisis dinástica debido a las condiciones de Wallis.

Pero, aparentemente la vieja canción tenia razón, y el amor es más fuerte. Después de 326 días, Eduard VIII abdicó al trono para poder casarse con su gran amor. En una carta conmovedora, el 11 de diciembre de 1936 dejaba la monarquía de esta manera:



"Tras larga espera, puedo al fin hacer una breve declaración auténticamente personal. No he pretendido ocultar nada, pero por respeto a la Constitución, hasta ahora no me ha sido posible hablar.
Hace apenas unas horas cumplí mis últimos deberes como Rey y Emperador, y ahora que he sido sucedido por mi hermano, el duque de York, mis primeras palabras han de ser para proclamar mi fidelidad hacia él. Así lo hago con todo mi corazón.
Todos vosotros conocéis las razones que me han inducido a renunciar al trono. Quisiera haceros comprender que, al tomar esta resolución, no he olvidado en absoluto al país o al Imperio, a los cuales, primero como príncipe de Gales y más tarde como Rey, he dedicado veinticinco años de servicio.
Pero podéis creerme si os digo que me ha resultado imposible soportar la pesada carga de la responsabilidad y desempeñar mis funciones como Rey, en la forma en que desearía hacerlo, sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo.
Deseo, asimismo, que sepáis que la decisión ha sido mía y sólo mía. Era una cuestión sobre la que debía juzgar únicamente por mí mismo. La otra persona afectada de modo directo ha intentado, hasta el último momento, persuadirme en el sentido contrario.
He tomado esta decisión, la más grave de mi vida, con la sola preocupación de dilucidar qué sería, en último extremo, lo más apropiado para todos.
Ha sido menos difícil adoptar una determinación gracias al pleno convencimiento por mi parte de que mi hermano, con su amplia experiencia en los asuntos públicos de este país, y sus magníficas cualidades, se halla en condiciones de ocupar mi puesto de ahora en adelante, sin afectar ni paralizar en forma alguna la vida y el progreso del Imperio.
Además, él posee una bendición que tantos de vosotros compartís, y que a mí no me ha sido concedida: un hogar feliz con su esposa y sus hijas.
Durante estos penosos días he sido confortado por el afecto de Su Majestad, mi madre, y de toda mi familia.
Los ministros de la Corona, y en particular el primer ministro, el señor Baldwin, me han mostrado en todo momento la mayor consideración.
Jamás ha existido entre ellos y yo, o entre el Parlamento y yo, la menor discrepancia en lo relativo a la Constitución.
Educado por mi padre en la tradición constitucional, nunca hubiera permitido que tal cosa sucediera. Desde que recibí el título de príncipe de Gales, y más tarde cuando ocupé el trono, he sido tratado con el mayor cariño por todos los estamentos del pueblo, en cualquier lugar del Imperio donde he vivido o por el que haya viajado. Y siento por ello un inmenso agradecimiento.
Ahora me retiro de los asuntos públicos y dejo a un lado mi carga. Quizá pase algún tiempo antes de que regrese a mi tierra natal, pero siempre seguiré los destinos de la raza y el Imperio británicos con el mayor interés; y si en algún momento del futuro puedo ser útil a Su Majestad desde un puesto anónimo, no le decepcionaré. Y ahora, todos tenemos un nuevo Rey.
Desde lo más profundo de mi corazón le deseo a él y a vosotros, su pueblo, la mayor felicidad y prosperidad.
¡Dios os bendiga! ¡Dios salve al Rey!"

Al otro día de la abdicación, Eduard abandonó la Casa Real y se retiro a Francia, donde lo aguardaba su amada Wallis.

El 3 de junio de 1937 se casaron en la intimidad y estuvieron juntos hasta la muerte de Eduardo, ocurrida en 1972. Debido a que Eduardo había sido nombrado Duque de Windsor, se le permitió a Wallis convertirse en Duquesa de Windsor, pero no se le permitió el tratamiento de Alteza Real, cosa que enfureció a Eduard.


Maria, la hermana de Eduard, fue la única miembro de la familia real que apoyó a su hermano. También se auto exilió con su marido, a Austria. Demostró solidaridad con su hermano y cuñada cuando se rehusó a asistir al casamiento de su prima Isabel (luego convertida en Isabel II), por no haber invitado a Eduard y Wallis.

Vivieron casi toda su vida en Francia, exceptuando el momento de la Segunda Guerra Mundial, cuando nombraron gobernador de la Bahamas a Eduardo (hasta ese momento colonia del Imperio). Una de las causas de este nombramiento fue su cercanía con el nazismo, que hizo que desde el gobierno británico tomaran esta decisión. En una oportunidad, el matrimonio visitó a Hitler. Si bien se conoce la simpatía de Eduardo por los Nazis, nunca se comprobó que hubiera traicionado a su país.


Al morir, Eduardo se negó a que lo enterraran como ex rey en la Capilla de San Jorge, del Castillo de Windsor, ya que sabía que allí no entrarían los restos de su esposa. Por eso hoy, ambos descansan juntos en Frogmore, cerca del mencionado castillo.

Así, los dos amantes, pasarán el resto de la eternidad juntos.



miércoles, 17 de marzo de 2010

Juana, la flor del Alto Perú.

Este mes se celebró el día de la mujer y me pareció que la mejor manera de homenajear a las mujeres era escribiendo sobre quién, descubrí recientemente, fue una de las mujeres más valientes que hayan existido en territorio americano: Juana Azurduy.

Hemos escuchado su nombre gracias a la cueca con letra de Félix Luna y música de Ariel Ramírez, y que hiciera famosa Mercedes Sosa (los tres desaparecidos en los últimos seis meses).

Juana nació el 12 de julio de julio de 1780 en Chuquisaca, Alto Perú, actual Bolivia. Hija del hacendado don Matías Azurduy y Eulalia Bermudes, mestiza, ya que su madre era una chola de Chuquisaca. Antes de su nacimiento, sus padres perdieron un niño recién nacido y esto marcó a Juana, ya que por la falta de un hijo varón, su padre imprimió en Juana cierto matiz varonil. Es decir, la forma en que le enseñó a cabalgar, a trabajar con los indios y los peones en el campo. No hay que perder de vista que en aquella época, la mujer estaba destinada al hogar o al convento, algo muy diferente al destino de esta gran mujer.

A temprana edad perdió a sus padres y fue enviada a vivir junto a sus tíos paternos, con quienes tenía una pésima relación. Éstos resolvieron enviarla a un convento.

Claro que el ímpetu y el carácter de Juana eran demasiado para la vida monasterial, con lo que terminó siendo expulsada.

De la casa de su tía Petrona Azurduy, debido a la mala relación, se fue, y fue enviada al campo, a Tororoca, a las fincas de su padre que, por la vejez, le estaba costando administrar a su tío. Allí se reencontró con sus vecinos de la niñez: los Padilla. Y se reencontró también con su amigo de la infancia: Manuel.

Juana estaba feliz en el campo. Había recuperado su libertad, su naturaleza, galopando por todo el campo. Y, sin saberlo, encontró en casa de sus vecinos al amor de su vida. El encuentro entre Manuel Padilla y Juana es muy románticamente relatado por Pacho O’Donnell en “La Teniente Coronel”:

Juana, vigorosa y llena de ardores, era escéptica en cuanto a su posibilidad de encontrar un hombre a su medida, ya que éste debería ser no sólo bien parecido y físicamente fuerte sino que también debía poseer una personalidad suficientemente sólida como para no ser avasallado por ella. El impacto al encontrar a un Manuel Ascencio hecho hombre debió de haber sido enorme y poderosamente conmovedor, pues el joven reunía aquellas virtudes en grado superlativo: era alto, notablemente musculoso, de hombros anchos y cintura estrecha, de fracciones armónicas y varoniles; su voz era ronca, e imponía respeto, y cuando hablaba lo hacía con convicción, Pero lo que impactó a Juana era lo que Manuel decía: también a él le conmovía él infortunio de aquellos hombres y mujeres de piel cobriza a quienes los demás de su misma clase acomodada trataban como si no fueran humanos.


Debido a la opresión de los indígenas por parte del español y de la clase alta del Alto Perú, Manuel decidió iniciarse en la lucha contra la desigualdad. Y Juana se le unió, de la única manera en que ella concebía la unión: en igualdad de condiciones.

Juana y Manuel se casaron en 1805. Tuvieron un total de cinco hijos. Juana tenía un instinto maternal muy fuerte y era una madre muy dedicada. Pero la causa de la libertad estaba siempre latente y para ella era muy importante que sus hijos crecieran en una tierra libre.

La primera oportunidad apareció el 25 de mayo de 1809, si, un año antes de la Revolución de Mayo, cuando se produjo un levantamiento popular contra la Real Audiencia de Charcas, conocida como la Revolución de Chuquisaca. Esta revolución fue apoyada por el claustro universitario y movimientos independentistas. Aunque luego fue violentamente reprimida, fue la chispa independentista de toda América. Luego de la revolución de 1809 huye Manuel al interior y se refugia en viviendas de los indios.

Mientras tanto, en Buenos Aires, hechos importantes se sucedían: el 25 de mayo de 1810 se formó la Primera Junta, primer gobierno criollo, aprovechando el encarcelamiento de Fernando VII de España por parte de las tropas Napoleónicas.

Manuel era amigo de Moreno, Castelli y Monteagudo, hombres de mayo como se los conoció, de espíritu más radicalizado, jacobino, ya que pensaban que la única manera de acabar con el dominio español era derrotar y expulsar a los godos con el uso de la fuerza.

El 14 de septiembre de 1810 Cochabamba se levantó, adhirió y prestó apoyo a la Junta de Gobierno de Buenos Aires. Manuel se psuo al servicio de Esteban Arce, el caudillo rebelde. Esta rebelión fue sofocada y la persecución realista a los Padilla se acrecentó. Manuel dio apoyo al ejército de Castelli y Balcarce.

Es en este momento en que Juana decidio su futuro: no iba a resignarse a que su apoyo a la causa americana se limitara a apoyar a los ejércitos dándoles refugio y comida. Juana deció participar activamente. Ella iba a ser un soldado más.

Mientras Manuel Padilla se unía a los ejércitos del Alto Perú, Juana era apresada con sus hijos y posteriormente rescatada por Manuel.


El matrimonio Padilla se presentó a Belgrano, que ya había vencido a los realistas en Salta y Tucumán al frente del Ejército del Norte. Manuel y Juana llegaron a reunir 10 mil hombres. Juana reclutaba muchos voluntarios por el hecho de ser mujer. Algunos indios la identificaban con la Pachamama.

Luego de Vilcapugio, Juana formó un ejército llamado “Leales”, a quienes inculcó tácticas y prácticas militares, aprendidas de libros que el mismísimo General Belgrano le había facilitado.

Cuando estaba en campaña, Juana solía vestir como un soldado: pantalón blanco, chaqueta roja o azul, y gorra militar con plumas celestes y blancas, en honor a la bandera de Belgrano. Es más, Juana y Manuel solían usar insignias celestes y blancas, no sólo en honor a la bandera de Belgrano sino en desaprobación al Triunvirato que había obligado a Belgrano a abjurar de su bandera.

En Ayohuma, Belgrano incorporó en la batalla a los esposos Padilla. Obnubilado por la valentía y el coraje con el que Juana combatía contra los españoles, Belgrano le obsequió su espada.

Con la retirada del ejército de Belgrano, los Padilla se dieron cuenta que no podían contar con los “abajeños”, como llamaban a los de Buenos Aires, enfrascados en luchas entre facciones políticas y más preocupados por sacarle el poder a Artigas que por defender la frontera de los españoles.

Entonces, sin apoyo, los Padilla desarrollaron una táctica bélica, muy similar a la que Güemes desarrollaba en Salta y Jujuy: la Guerrilla. Lamentablemente, en nuestro país, la palabra guerrilla se asocia a lo ocurrido en la década de 1970, pero es en realidad una modalidad de combate, muy exitosa, especialmente en lugares y parajes como los del norte, selváticos y montañosos. Se atacaba de sorpresa y se dejaba al enemigo sin armas, municiones ni alimentos. Y luego el ataque sorpresivo.

Juana y Manuel vencieron a los realistas en las batallas de Tarvita y Pombabamba. Pezuela, el jefe del ejército español (vencedor en Ayohuma), comenzó a perseguir al matrimonio Padilla con obsesión. Debido a esta persecución, los esposos se separan para esconderse. Juana, escondida en selvas pantanosas, perdió a sus cuatro hijos por diversas enfermedades y de hambre.

Ya en 1814, precisamente el 2 de agosto, los esposos combatieron en la batalla en el cerro de las Carretas. Juana luchó embarazada de su quinto hijo. Junto al río Grande y huyendo de los españoles nació Luisa Padilla.

Cuando los españoles quisieron arrebatarle el botín de guerra con el que sostenían a las tropas, Juana, utilizando la espada que Belgrano le había obsequiado con gran admiración, y con su hija bebé en brazos defendió el sustento.

Luisa quedó a cargo de la india Anastasia Mamani, mientras su madre luchaba por la independencia. Las batallas se sucedían y el poderío español no mermaba, a pesar de los esfuerzos de los americanos. Belgrano había reasumido el mandato del ejército del Alto Perú, Güemes seguía defendiendo Salta y Jujuy, San Martín preparando el cruce de la cordillera de los Andes. Es más, si San Martín logró cruzar los Andes, fue porque estos valientes soldados de la causa americana detenían a los godos en el norte.

El 14 de septiembre de 1816 se produjo la batalla de Villar. Juana a la defensa de la estancia Villar, defiende el puesto clave sola, y mata con sus propias manos al jefe realista, arrebatándole la bandera que le ofrece a su marido. Por esta batalla, el General Manuel Belgrano la nombró Teniente Coronel.

Pero no se esperaba lo peor, en esta batalla perdió la vida su esposo, su gran amor. Los españoles capturaron el cuerpo y lo decapitaron. La cabeza de Manuel fue clavada en una lanza y exhibida en una plaza por meses.

El 15 de mayo de 1817 Juana y un grupo de cholos recuperaron la cabeza de Manuel.

Luego de partido el Ejército del Norte, Juana se unió al ejército de Martín Miguel de Güemes. Muerto Güemes en 1821 Juana se vio obligada a vivir en precarias condiciones en Salta. Con la independencia de Bolivia en 1825, que en un principio se llamó Bolívar, Sucre le otorgó una pensión que le fue quitada por el presidente Linares en 1857. Siempre luchó por conseguir que se le devolvieran sus tierras confiscadas en época de españoles, para dejarle algo a su hija.

Si el gobierno de Buenos Aires, enfundado en luchas entre hermanos, abandonó a su suerte a personajes de la talla de Belgrano y a su ejército del Norte o a San Martín, imagínense lo que le deparó el destino a la querida Juana Azurduy.

El poco o nulo espíritu americanista de los abajeños hizo que Juana fuera dejada a la buena de Dios hasta el fin de sus días, en la provincia de Jujuy, en 1862, cuando a los 81 años de edad, en la más absoluta pobreza y olvido, murió. En condiciones similares a las de su amigo, Manuel Belgrano.

Pero raro es el destino que, como si no quisiera que se la olvidara, le envió la muerte un 25 de mayo, el mismo día en que todo comenzó...


miércoles, 10 de marzo de 2010

El pasado y el futuro: historias de bicentenario.


El futuro llegó hace rato, cantaban los Redondo, allá por la década del 80. Y en ese futuro encontramos tecnología que nos permite mantenernos absolutamente conectados con quien sea.


En mi caso, a través de la red social Facebook, me reencontré con un amigo del colegio, al que no veo desde el año 1991. Se llama Rodrigo, vive en México y por cosas de la vida, él se dedicó al cine y yo a la historia.


Pero aquí es donde se cruzaron nuestros caminos. Rodrigo está trabajando en la producción de una película, que se enmarca en los festejos del bicentenario ya que el 2010, es también el bicentenario de la independencia de México.


Y me adjuntó en facebook un link a una página en la que descubrí que en América Latina, con producción también de España (irónico, no?), se están realizando films sobre los distintos personajes que participaron en la gesta libertadora de América.


El link es el siguiente:


http://www.loslibertadores.net


Allí se van a encontrar adelantos, fotos, historias de 8 películas sobre los libertadores de América: José Martí-Cuba, José de San Martín- Argentina, Gervasio Artigas-Uruguay, el Cura Hidalgo- México, Bernardo de O’Higgins-Chile, Tiradentes-Brasil, Tupac Amaru-Perú y Simón Bolívar-Colombia y Venezuela.



La verdad, un proyecto sumamente interesante. Las películas parecen muy bien hechas. Algunas están en post producción y otras recién en producción.


Una lindísima manera de acercar la historia a la gente: el cine. Acercar el pasado con las herramientas del futuro.


Para el que lea esto y sea argentino, sin dudas va a emocionarse con el trailer de San Martín. Se los recomiendo.


sábado, 6 de marzo de 2010

Y así todo comenzó...


Hace tiempo que tengo ganas de escribir sobre la prehistoria, pero no lograba concentrarme. Hasta que hace unas semanas, mi marido me regaló un Atlas de la historia del mundo, donde todo está explicado claramente. No la historia del universo y la evolución de las especies, sino del hombre y de como comenzó a formar comunidades.


Porque lo cierto es que en la escuela lo enseñan bastante aburrido y a mi me parece muy interesante. He aquí mi resumen sobre cómo empezó todo.


La prehistoria , cuando el hombre se esbozaba como hombre, suele dividirse en dos eras: paleolítico y neolítico.


El paleolítico se extiende desde hace 3 millones de años al 10.000 a.C. Es en este período, en el que se va perfilando el ser humano. Y se distinguen cuatro “clases” de seres que van evolucionando:


El HOMO HABILIS, que existió hace aproximadamente 3 y 1 millón de años, logró fabicar herramientas de piedra y nunca emigró de África.


El HOMO ERECTUS, que existió hace aproximadamente 1,6 millones de años. Era más alto y caminaba más erguido que el Homo Habilis. Fabricó herramientas más sofisticadas y descubrió el fuego, Emigró de África hacia Europa, Asia y el este de China.


Alrededor del 200000 a.C. apareció el HOMO NEANDERTHALENSIS. Un poco más bajo y fornido que el Erectus. Fabricaba herramientas más específicas. Y dio un paso fundamental en la historia de a humanidad, aunque parezca algo insignificante: comenzó a enterrar a sus muertos. Esto, se dice, es el comienzo de la cultura, ya que trae aparejado ritos y costumbres. Comienza a diferenciarse de ser animal, no sólo por la construcción de herramientas. Se extinguió hacia el 35000 a.C.


Hacia el 100000 a.C. surgió el HOMO SAPIENS, que es la especie en la que nos incluimos. Vivían en cuevas y eran capaces de construir refugios. Hacia el 60000 a.C. comienza a emigrar a Asia, América y Europa.


Con el paulatino calentamiento de la tierra y la consiguiente modificación de los diferente ámbitos geográficos, fueron desapareciendo algunas especies animales y el hombre se las tuvo que ingeniar para subsistir.


He aquí un momento fundamental de la historia, (hacia le 10000 a. C.) que por ser tan lejano en el tiempo perdemos la noción de su importancia: el hombre descubrió que podía domesticar animales y que podía sembrar. Esto fue el nacimiento de la agricultura como hecho épico en la historia y el comienzo de la segunda etapa de la prehistoria, el neolítico.


Este hecho es fundamental porque hizo que los hombres pudieran volverse sedentarios. Ya no necesitaban moverse de lado a lado en busca de comida, sino que pudieron proveerse ellos mismos el sustento. Este sedentarismo provocó, a su vez, el nacimiento de las primeras comunidades y el consiguiente desarrollo de las primeras culturas: ritos, arte, escritura, creencias.


Hacia el año 9000 a. C. ocurre otro hecho fundamental y es el descubrimiento de que se podía extraer metales de las rocas. Es el inicio de la conocida Edad de los metales.


El descubrimiento de los metales es también importantísimo. Cuando el hombre descubrió la gran cantidad de cosas que podía hacer con los metales (oro, cobre, bronce), algunas comunidades mejoraron su manufactura y obtuvieron excedentes en útiles, armas y objetos ceremoniales y de lujo. Y con este excedente se comienza a desarrollar las primeras riquezas en algunas comunidades y a diferenciarse de otras.


Así, en la zonas más fértiles se comenzaron a construir lo que luego serían las primeras grandes civilizaciones. Los primeros asentamientos tuvieron lugar en Oriente Próximo, el de Jericó en el valle del Jordán y el de Catal Huyuk, en la actual Turquía.


De esta manera, el hombre, necesitó 2900000 años para evolucionar, y pasar de ser un semi animal al hombre que conocemos hoy en día, que probablemente sea también un semi animal.