domingo, 31 de enero de 2010

Jane Austen


Están las películas que uno va a ver al cine, o que ve en dvd, o en la tv. Y están las películas que tal vez uno no vaya a ver al cine pero que, inevitablemente, si las dan en tv no puede dejar de mirarlas. Eso me pasa a mi con las películas basadas en las novelas de Jane Austen. No fui a ver ninguna al cine, pero las vi en la tele mil veces. Por ejemplo Sense and Sensibility o Pride and Prejudice.


Jane Austen fue una novelista británica nacida el 16 de septiembre de 1775 en Steventon. Era la séptima hija de una familia de ocho hermanos. Su padre era pastor anglicano.


Sus primeros escritos datan de una temprana edad. Existen registros de haber comenzado a escribir cuento a los 16 años.


Entre 1783 y 1786 Jane y su hermana Cassandra fueron aun internado, que fue la única educación formal que recibieron. Además de esto, fueron instruidas como todos sus hermanos en su casa, acompañados por la enorme biblioteca que poseía su padre, a la que Jane era muy adepta.


Aproximadamente en 1795 comienza a escribir sus novelas más conocidas pero no son publicadas hasta más tarde. En esa misma época, Jane es prometida en matrimonio con Harris Bigg-Whiter, pero al otro día del compromiso rompió con él. Al mismo tiempo, su hermana Cassandra también era comprometida. Su pretendiente era Thomas Fowle. A pesar de esto, ni Cassandra ni Jane se casaron jamás.


En el año 1805 murió su padre y la familia queda en bancarrota. El único ingreso era el del padre como reverendo de la iglesia y, al morir este, se quedaron sin dinero.


Jane, Cassandra y su madre fueron a vivir a una de las casas que tenía un hermano en su propiedad, en Chawton, Hampshire. Esto fue inspirador para Jane ya que era su lugar de la infancia. Habían estado viviendo en Bath por el trabajo del padre.


En 1810 Jane pudo publicar Sense and Sensibility, aunque no con su nombre. El libro decía “By a Lady”. En 1813 publicó Pride and Prejudice y en cuanto salió a la venta comenzó a trabajar en la novela Mansfield Park.


Las novelas de Jane Austen son un retrato vívido de la sociedad en la que le tocó vivir. La época en la que transcurren las novelas de Jane Austen es la misma en la que ella y sus hermana viven. Es lo que se conoció como regencia, que es el período entre las épocas georgianas y victoriana. Este período se caracteriza por ser la antesala de la revolución industrial y el comienzo del declive de la clase alta rural.


Así, las heroínas de sus novelas, en momentos de apremios económicos, eran las que iban a “salvar” a sus familias al casarse con hombres adinerados. Es por este motivo que era tan importante el matrimonio



En 1815 se publica Emma. En ese entonces, el encargado de las ediciones era su hermano Henry.


A fines de 1816 comenzó a tener problemas de salud y, a mediados de 1817 murió a la edad de 41 años. Fue enterrada en la catedral de Winchester. Dos de sus novelas más famosas, Persuasión y La Abadía de Northanger fueron publicadas pos morten por su hermano. Nunca fueron editadas con su nombre, aunque si se aclaraba que era la misma autora la que escribía todas las novelas.


El único retrato que existe de Jane es un dibujo hehco por su hermana y que hoy en día se encuentra en la National Gallery de Londres.


Existen en Inglaterra dos museos dedicados a Jane Austen: uno en Bath, el “Jane Austen Centre” y el “Jane Austen ‘s House Museum”, ubicado en la casita de Hampshire donde vivió y escribió entre 1809 y 1817.


Estos museos son una especie de recompensa por haber vivido en el anonimato y no haber recibido honores por su obra en vida, por el sólo hecho de ser mujer.


Este posteo está dedicado a otra gran mujer: Mariela.



jueves, 28 de enero de 2010

Frase.


A raíz de un proyecto en el que estoy trabajando, estoy leyendo bastante sobre Manuel Belgrano. Figura genial como pocas (sólo comparable a José de San Martín), tenemos de él la idea de ser el creador de la bandera y punto. En otro posteo hablaré sobre él y su vida consagrada a nuestro país. Hoy quiero compartir esta frase sobre la educación ya que Manuel, al igual que San Martín, entendían lo fundamental que era la educación para la formación y libertad de un pueblo.


Sin educación, en balde es cansarse,
nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos.

martes, 26 de enero de 2010

Invictus

Estuve viendo los avances de esta película, dirigida por el genial Clint Eastwood. El trailer es emotivo, porque se trata de Nelson Mandela, y su vida en si misma es emotiva. Esto, mezclado con la maravillosa música africana, ya tenemos un coctel explosivo para que lloremos un día entero.


La trama está basada en una historia real, y es sobre el intento de Mandela, electo presidente de Sudáfrica en 1994, de unir a su país a través del deporte, organizando el Campeonato Mundial de Rugby de 1995.


La película todavía no la vi. Pero me inspiró a leer más sobre este hombre, monumento viviente a la lucha por la justicia, a la nobleza, a la humildad, a la grandeza.


Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, Transkei, Sudáfrica. Pertenecía a la etnia Xhosa y era parte de la familia real del pueblo Tembu. Su verdadero nombre es Rolihlahla Madiba Mandela.


Tuvo una infancia feliz, escuchando a los ancianos contar las historias de cómo era su pueblo antes de la llegada del hombre blanco (los blancos llegaron a África como colonizadores en el siglo XVIII y se acentuó la colonización en el siglo XIX).


En 1938 ingresó a la Universidad de Fort Hare. Allí conoció la historia de las civilizaciones occidentales y aprendió inglés. Luego de una huelga estudiantil protestando contra los malos tratos hacia una empleada negra, fue suspendido pero no volvió. Decidió mudarse a Johannesburgo.


Cuando llegó a la capital sudafricana descubrió la realidad sobre la opresión a los negros: discriminación, pobreza y violencia eran moneda corriente en esa ciudad.


Comenzó a realizar varios trabajos para financiarse la carrera de derecho en la Universidad de Witwatersrand.


Mientras estaba estudiando, conoció el ANC que es el African National Congress, al que adhirió. El ANC era el partido político que luchaba contra la discriminación. Al ser un partido elitista, Mandela y sus amigos Walter Sisulu y Oliver Tambo, formaron la Liga de la Juventud, con la idea de acercar el ANC al pueblo sudafricano y abogar por el fin de la discriminación.




Lamentablemente, en 1950 se radicalizó la acción discriminatoria. El Partido Nacional, que estaba en el poder, impuso el Apartheid, que era un sistema político, económico y social basado en la discriminación racial.


En 1952, junto con Tambo abrieron el primer estudio de abogados negros de Sudáfrica. Con este estudio buscaban ayudar a la gente que sufría discriminación, pero poco podían hacer con una justicia adicta al poder blanco. Ese mismo año inició una campaña de Desobediencia civil, siempre con métodos no violentos, inspirado en las acciones de Ghandi.


Esta campaña le valió su primer viaje a prisión, condenado a permanecer en la misma entre 1956 y 1961.


En 1960, mientras cumplía condena, en Sharpeville, ocurrió una masacre contra la gente que participaba en una manifestación pacífica contra el apartheid. Mandela comprendió que debía intensificar la lucha.


Debido a las presiones y amenazas, al salir de prisión creó el brazo armado del ANC llamado Umkhunto We Sizwe que significa Hierro de la Nación. Para el poder blanco, Mandela se convertía en una seria amenaza. En 1962 abandonó el país en busca de apoyo político y financiero a la causa contra el apartheid.


Al volver a su país fue detenido y acusado de sabotaje y conspiración. El 12 de junio de 1964 fue condenado a cadena perpetua.




En prisión Mandela se dio cuenta que no sólo debía luchar por la no discriminación, sino por la integración de la nación.


En dos oportunidades le ofrecieron liberarlo pero con la condición de tener que vivir en “bantustanes” que eran guetos para negros. Mandela se negó.


La entereza con la que soportó la prisión, física y moralmente, hizo que se convirtiera en el preso político más famoso del planeta. En todo el mundo se pedía por su libertad. En 1988 en Wembley, Inglaterra, se juntaron varios artistas y se realizó el “Nelson Mandela Free Festival”.




En 1989, Frederik de Klerk accede al poder en Sudáfrica y, el 11 de febrero de 1990, le concedió la libertad. Nelson Mandela volvía a ser libre luego de 27 años.


La grandeza de este hombre es inigualable. Pudo haber transado con el poder, refugiarse en otro país, escapado. Pero prefirió estar preso a abandonar la lucha por su gente.


Trabajó conjuntamente con De Klerk y dieron fin al apartheid, lo que les valió el Premio Nobel de la Paz en 1993.



En 1994 Mandela fue elegido Presidente de Sudáfrica, cargo que ocupó hasta 1999, cuando se retiró de la vida política.

En la actualidad, a medio año de cumplir sus jóvenes 92 años, Mandela es la cabeza de la fundación Nelson Mandela Foundation, dedicados a mejorar la calidad de vida de la gente de su país y de la organización 46664 (que era su número de preso), en la que se dedican a juntar financiación para luchar contra el sida.


No queda mucho por decir sobre este hombre. Sólo queda pensar. Pensar si alguno de nosotros sería capaz de permitir que se nos robaran 27 años de nuestras vida en pos de luchar por la dignidad de nuestro pueblo, por no abdicar a la idea de que todos los seres humanos tenemos los mismos derechos.





www.nelsonmandela.org
www.46664.com


martes, 19 de enero de 2010

El espíritu de New Orleans


Ayer fuimos con dos de mis hijos a ver “La Princesa y el Sapo”. Es una muy linda película. La historia, para chicos, es una de las historias de Disney. Pero lo que los chicos no pueden captar y que, a mi criterio la hace genial, es el espíritu del lugar donde se desarrolla la historia: New Orleans.


La historia es sencilla: un príncipe sin dinero, quiere casarse con una chica rica, pero es engañado por una mago vudú y convertido en sapo. Encuentra una chica vestida de princesa y le pide y beso. Como era una fiesta de disfraces la chica estaba vestida pero no era princesa. Termina ella también convertida en sapo. Los dos emprenden un viaje por los pantanos de Louisiana hacia el encuentro de Mamá Odi, una bruja vudú que rompa el hechizo.


Parece simple, pero si vieran al brujo vudú, la arquitectura, los pantanos, los lagartos, el barrio pobre, de negros, (el príncipe y la chica son negros), la comida y, muy especialmente, la música, se darán cuenta que está muy bien ambientada.


New Orleans fue fundada en 1718, con el nombre de Nouvelle-Orleans por colonos franceses al mando de Jean Baptiste Lemoyne. Es la ciudad más grande del estado de Luisiana, al sur de los Estados Unidos.


En 1763, Francia cedió New Orleans a España, como compensación por su ayuda contra Gran Bretaña. Se sucedieron gobernadores españoles, rechazados por la población francesa, hasta la llegada del español Bernardo de Gálvez. Gálvez luchó contra el avance inglés sobre la recientemente nacida Nación Norteamericana. Fomentó la agricultura y le dio a New Orleans grandes avances. Además, se casó con una colona francesa, lo que terminó por convencer a los pobladores.


La diferentes administraciones españolas convencieron a la población y ya no reclamaban un gobierno francés. Los avances para la ciudad fueron enormes: diques de contención de los ríos, servicios públicos, policía, salud, prensa y obras portuarias.


Al comenzar el siglo XIX, el pacto de cesión entre España y Francia culminó y la colonia fue devuelta a Francia. Aunque poco duró en manos francesas porque fue vendida, la colonia entera, a los Estados Unidos.


Durante este siglo, la ciudad se convirtió en la cuarta ciudad de norteamericana debido al crecimiento demográfico. Su puerto era destino de esclavos africanos y, paradójicamente, era la ciudad con mayor cantidad de negros libres.

La ciudad fue capturada por las fuerzas de La Unión durante la Guerra de Secesión, y, al no oponer resistencia, se salvó de la destrucción, como otras ciudades del Sur.




Entrado el siglo XX New Orleans fue objeto de intentos de modernización. Debido a estar rodeada por el río Misisipi y el lago Pontchartrain, la ciudad era endeble a inundaciones. Se construyeron nuevos diques y se instalaron bombas aspirantes que, se utilizan hoy en día y que llevan el agua al río.


Uno de los errores de la modernización fue sacar de circulación los tranvías, en la década de los sesenta. En 1990, volvieron a funcionar.

En las afueras de la ciudad se encuentran los pantanos, Swamp o Bayou. Aquí viven toda clases de animales en conservación y árboles antiquísimos con raíces abiertas por las que podrían pasar por debajo con un bote (si no le temen a los cocodrilos, claro).


En agosto del 2005, el huracán Katrina, que todos recordamos, destrozó casi toda la ciudad. A pesar de las disposiciones de ayuda humanitaria y monetaria, New Orleans tuvo que levantarse sola, porque la ayuda, nunca llegó. Así, para el 2009, la ciudad mostró innumerables signos de mejoría, recobrando casi el 90% de la población original.


La cultura de esta ciudad es absolutamente maravillosa.



Por su arquitectura, muy colorida y de un estilo colonial adorable. Por su comida, basada en marisco, arroz, cangrejos y diversos pescados. Los platos típicos son el jambalaya, étoufée y gumbo.


La práctica vudú es muy común entre los pobladores de raza negra, traída por los esclavos africanos y que se vincula con la magia. El vudú es una creencia muy antigua, que se remonta al politeísmo celta.


Con una gran población de negros herederos de la esclavitud, la música es exquisita. No encuentro otra palabra para el jazz y el blues que son la música típica de esta ciudad.




Si quieren visitar esta ciudad, vayan en febrero, ya que se festeja el Mardi Gras. Es el nombre del carnaval y las fechas varían entre comienzos de febrero y de marzo. Toda la ciudad se prepara para esta fiesta y las carrozas desfilan por las calles. las carozas son preparadas por lo que se conoce como “peñas” (Krewe). Desde estas carrozas, se lanzan collares de fantasía a la gente.


Creo que la mejor manera de mostrarles el espíritu de vida de New Orleans, es viendo un funeral. Si. Festejan la vida. Honran el paso a la otra vida, despidiendo a quien murió en un ritual que no verán en otro lugar del mundo. Y se los dice alguien que no conoce esta ciudad. Pero que le llegó su espíritu.


jueves, 14 de enero de 2010

Primera Guerra Mundial


Desde chica estuve fascinada por la Segunda Guerra Mundial. Nunca le di importancia a la Primera Guerra, conocida como “La Gran Guerra”. Hasta que fui creciendo y, en la universidad pude estudiar lo previo a la Primera Guerra y como el mundo desembocó en ella.


Quedé impactada, porque toda la etapa anterior, que es el siglo XIX, y los imperialismos, la Triple Alianza, la era post Napoleónica, la Belle Epoque, me parecieron sumamente interesantes.


Al igual que el período entre las dos guerras mundiales, especialmente la República de Weimar (tal como se llamó Alemania en esa época) me llaman la atención por su clarísimo desarrollo hacia el desastre. Es decir, quien estudia la mitad del siglo XIX hacia principios del siglo XX, se da cuenta lo obvio que es que va a terminar en una guerra enorme. Al igual que, quien estudia el fin de la Primera Guerra y el desarrollo de la República de Weimar, se da cuenta que es obvio que asume el poder algún desequilibrado como Hitler.


Por supuesto que ese obvio es obvio desde el 2010. Pero es realmente fascinante leer y aprender sobre estos períodos.


Estoy preparando una serie de tres posteos sobre cómo Hitler accedió legalmente al poder. Pero ahora quiero hablarles de la Primera Guerra Mundial. Como es un tema muy extenso, voy a hacer un paneo general sobre qué fue la la Primera Guerra y a inaugurar una etiqueta en la cual, iré desmenuzando la guerra por partes para que se entienda mejor.



La Primera Guerra Mundial se desarrolló entre los años 1914 y 1918 y se enfrentaron treinta y dos países. Básicamente estaban divididos en dos grupos de alianzas: La Cordiale Entente, cuyos principales países eran: Gran Bretaña, Francia, Rusia, Bélgica, Serbia, Italia y, Estados Unidos; y las Potencias Centrales: Alemania y el Imperio Austro-Húngaro.


Desde mitad del siglo XIX, se fueron desarrollando Imperios en Europa o estableciendo los ya existentes. A partir de 1870 hay un delicado equilibrio entre las potencias, aunque comienza una carrera armamentista que desembocará en la Gran Guerra. Esta etapa es conocida como la Paz Armada.


La coctelera era explosiva: un rápido ascenso del Imperio Alemán, el intento del Imperio Otomano por mantenerse, ya que su poder venía en franca decadencia y esto avivó el nacionalismo en los pueblos balcánicos, las intenciones de expansión territorial del imperio Austro-Húngaro sobre esto pueblos balcánicos. A esto se suma la carrera colonial, es decir, es el momento justo en que África es abordada por las grandes potencias con intenciones de convertir a sus países en colonias.


El detonante de la guerra estalló el 28 de junio de 1914. El heredero a la corona del imperio Austro-Húngaro, el archiduque Francisco Fernando y su esposa, Sofía Chotek, de visita oficial en Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, fueron asesinados por un nacionalista bosnio de nombre Gravil Princip. El joven de 19 años pertenecía a una agrupación nacionalista serbia llamada Mano Negra (si, de ahí el nombre de la banda de Manu Chao). Este magnicidio fue lo que dio inicio a la guerra.


La guerra duro cuatro años. En ella murieron 10 millones de personas y fueron movilizados 60 millones de soldados por toda Europa.


Se utilizó nueva tecnología, como los tanques y los aviones y, especialmente, se dio inicio a la “guerra química”, atacando con gas mostaza, gas sarín o, directamente, cloro.


La guerra tuvo varias etapas: la guerra de movimientos, guerra de desgaste y la de trincheras.


Varios fueron los frentes: Frente Occidental, Frente Oriental Frente Balcánico, Frente Italiano, Frente Africano, Frente de Medio Oriente, Frente del Extremo Oriente y Frente del Pacífico.


Muchas batallas famosas: Batalla del Marne, Batalla de Verdún, Batalla de Gallipoli, Batalla del Somme y la Batalla de Tannenberg.


La Gran Guerra finalizó en noviembre de 1918 tras la rendición alemana y la firma del Armisticio de Rethondes. Los tratados de paz firmados entre los contendientes se conocieron como Paz de Paris y fueron firmados entre 1919 y 1920. El más importante fue el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919, exactamente cinco años después del asesinato del Archiduque Francisco Fernando.


Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial fueron sumamente importantes para el futuro del mundo y el mapa europeo.


Tras la guerra cayeron cuatro imperios: el Alemán, el Austro-Húngaro, el otomano y el Ruso (en 1917 Rusia se retira de la guerra debido a la Revolución Bolchevique).


Tres dinastías desaparecieron: Los Romanov, en Rusia, los Habsburgo en Austria-Hungría y los Hohenzollern en Alemania.


Los perdedores modificaron sus territorios y sus sistemas políticos: El imperio Alemán se convirtió en la República de Weimar; el Imperio Austro-Húngaro se transformó en Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia; el Imperio Otomano se transformó en Turquía y, los territorios del zar, se convirtieron en Rusia, más tarde en la Unión Soviética.



Los tratados de paz, irónicamente, llevaron a un impass y no a la paz verdadera. El Tratado de Versalles y sus salvajes imposiciones a Alemania se convirtió en fuente de odios y resentimientos que llevaron a la Segunda Guerra Mundial. El desmembramiento que sufrió Alemania, las humillaciones y los altos costos que le hicieron pagar, provocó un renacer del nacionalismo alemán y de añoranza del imperio, que llevó al Nacismo y a Hitler al poder.


Ferdinad Foch, Mariscal de Campo Francés, al enterarse de la firma del Tratado de Versalles expresó: “Esto no es una paz, es un armisticio de veinte años”. Y no se equivocó.


Los dejo con un videíto con imágenes de la Gran Guerra, fuertes. Porque la fotografía fue otro agregado. Recién en la segunda mitad del siglo XIX se comenzaron a tomar fotos y pudieron ser legado de los hechos.







jueves, 7 de enero de 2010

La Secesión Vienesa.

Mientras estudiaba en la facultad empecé a desarrollar mi gusto por la pintura y el arte en general. Tenía el pre concepto de creer que la pintura era disfrutada sólo por entendidos, que si yo no sabía qué era el impresionismo, el expresionismo o el cubismo, nunca entendería nada.


Hasta que abrí mi mente y empecé a afinar mi gusto y a ver qué era lo que realmente me gustaba. Y ahí fue cuando conocí a Gustav Klimt. Para ser sincera, lo conocí en una enciclopedia de filosofía, en la cual se lo nombra como quien “...ejemplifica a la perfección los postulados de Nietzsche”. Esta frase me alcanzó para comenzar a investigar (ya que adoro a Nietzsche).


Así fue como llegué a la Secesión Vienesa, movimiento artístico vienés, nacido en 1897, encabezado por Klimt y que agrupaba artistas como Otto Wagner, Koloman Moser, Ferdinand Hodler y Joseph Maria Olbrich. Todos estos artistas pertenecían a la Asociación de los Artistas de las Artes Visuales de Austria y decidieron romper con el academicismo imperante en el momento, es decir, con la pautas establecida.


Recordemos que la época en que se instaura este movimiento es la conocida como Belle Epoque, momento en el cual Europa vive una gran fe en la ciencia y la tecnología, desarrollo del capitalismo, expansión del imperialismo y un positivismo generalizado.


El 27 de junio de 1897 se reunió la Secesión por primera vez para delinear sus acciones. Concordaron editar una publicación sobre arte y la construcción de una sala propia de exposiciones. La revista publicada era Ver Sacrum (Primavera sagrada). El edificio de la Secesión fue construido por Joseph Maria Olbrich.


La primera exhibición de la Secesión fue el 15 de marzo de 1898, donde se reunieron 131 obras de artistas extranjeros. La segunda exhibición fue el 12 de noviembre del mismo año, con motivo de la inauguración del edificio de Olbrich, en la cual se exhibió el cuadro Palas Atenea, de Klimt, símbolo del movimiento. Durante los ocho años siguientes organizaron 23 exhibiciones. La entrada al edificio tenía un cartel que contenía una frase del crítico de arte Ludwig Hevesi “A cada época su arte, al arte su libertad”.


En las pinturas de la Secesión, tal y como se lo proponían, se aprecia una ruptura con lo clásico, casi provocativo. Uno de los temas recurrentes es la mujer y el erotismo, cosa que escandalizaba a la sociedad clásica de la época. En cuadros como Nuda Veritas de Klimt (pintado en 1898) puede verse una provocante y expresiva desnudez. Es más, el pelo púbico es casi una declaración de guerra al ideal clásico.

En 1905, Klimt y sus amigos abandonan la Secesión (debido a problemas internos) y fundan los “Talleres de Viena”, donde se incorporan grandes pintores como Egon Schiele. Claro que los Talleres han continuado con el espíritu secesionista.


El 6 de febrero de 1918 murió Gustav Klimt. Y he aquí una curiosidad: ese mismo año murieron Egon Schiele, Otto Wagner, Ferdinand Hodler y Koloman Moser. Todos miembros fundadores de la Secesión (a excepción de Schiele). Es como si hubiesen querido decretar la muerte del movimiento en si mismo.


Por suerte para nosotros, sus obras perduraron y podemos admirar hoy en día la magnificencia de estos grandes.


Los dejo con la declaración de Hermann Bahr, padrino intelectual de la Secesión, que resume el espíritu del movimiento.


Queremos declarar la guerra a la rutina estéril, al rígido bizantinismo, a todas las formas de mal gusto... Nuestra Secesión no es un enfrentamiento de los artistas modernos con los viejos, sino una lucha por la revalorización de los artistas frente a los buhoneros que se las dan de artistas y que tienen interés comercial en evitar que el arte pueda florecer.