viernes, 9 de octubre de 2009

La Catedral de Chartres











Unos años atrás, mi queridísima amiga M me mandó un mail con unas fotos de la Catedral de Chartres. Quedé impactada. Cómo el ser humano pudo tallar tanta perfección en la piedra. Me maravillé. No suelo ser adepta al arte gótico pero esta construcción realmente parece ser obra del más allá.
Además de la arquitectura, lo que me impresionó fue saber que, según se dice, en el lugar donde se construyó la Catedral, antes de la era cristiana, existió un altar dedicado a la Diosa Madre (de la mitología druida). Siendo que el lugar se transformó en un importante centro de veneración a la Virgen María, no es de extrañar que estos “dichos” sean ciertos.
La catedral de Notre Dame de la Belle Vérriere, está ubicada en el pueblo de Chartres, en el noroeste de Francia. Originalmente era una catedral estilo románico, destruida por un incendio que afectó a todo el pueblo de Chartres en el año 1193, fue reconstruida en su totalidad entre 1194 y 1290.
Arquitectónicamente hablando, la catedral está compuesta por cinco naves. Tiene 134 metros de largo por 46 m de ancho en el coro, con una altura de 36,5 m en su nave central.
Me llamaron mucho la atención sus pórticos, especialmente atractivos gracias a una serie de esculturas. Los pórticos son nueve y, el más conocido es el “Portal o Pórtico Real”. Éste contiene un relieve de Jesucristo. El pórtico de la nave transversal se despliega en torno a imágenes del Nuevo Testamento, que representan el Juicio Final; el pórtico opuesto, situado en el lado norte, está dedicado al Antiguo Testamento y al advenimiento de Cristo y destaca por la impresionante calidad del grupo escultórico dedicado a la Creación.

Otra maravilla de esta Catedral son los vitrales. En total, el edificio cuenta con 175 vitrales medievales, la mayoría de ellas del siglo XIII, que representan episodios del Antiguo Testamento. Estos vitrales producen un efecto lumínico en el interior del templo. Hay que recordar que, a diferencia de las iglesias románicas, los interiores de las catedrales góticas están inundados de luz y color. Los vitrales más importantes son los tres rosetones, que representan la “gloria de Cristo y María”.
Casi me animaría a decir que un capítulo aparte en esta Catedral es su laberinto. Se encuentra en la nave central y mide de 13 metros de diámetro. A diferencia de otros, este laberinto ofrece sólo una ruta posible. Muchos dicen que es una suerte de “peregrinación” a Jerusalén. Yo prefiero creer que tiene que ver con los resabios de veneración a la Diosa Madre, que luego mutaron a la Virgen María.
Para los que estén planeando viajar a París, no pueden perderse esta Catedral. Está a sólo 80 kms., de la capital francesa y pueden vivir una experiencia única, no sólo de arquitectura gótica, sino de misticismo ancestral.








No hay comentarios:

Publicar un comentario