miércoles, 23 de noviembre de 2016

Mi adorada Manuela.





           Después de mucho tiempo creo que llegó el momento de escribir sobre mi heroína preferida. Y no me refiero a Wonder Woman ni a Super Girl ni a ninguna super poderosa salida de Marvel o DC. Me refiero a una mujer real, tan real, que vivió la vida de la manera que quiso. Me refiero a la ecuatoriana Manuela Sáenz. Y no hay mejor día que hoy para escribir sobre ella ya que se cumplen 160 años de su muerte.
         Si le preguntan a alguien que sepa un poco de historia de la emancipación americana quién fue Manuela Sáenz seguramente recibirán como respuesta “la amante de Simón Bolívar”. Claro que fue mucho más que la “libertadora del libertador” como él mismo la bautizó en una ocasión. Y fue precisamente por este rol de “amante de” que sus papeles personales, documentación y cartas fueron quemados al morir Manuela. Por suerte, algo se conservó. Las cartas entre Simón y Manuela son espectaculares. Creo que han escrito un libro recopilándolas pero, debido al exceso de carga ideológica en Venezuela con el tema Bolívar, no se cómo será el libro o qué cartas habrán elegido.
          Me enteré de su existencia por un libro en una mesa de saldos de una librería en Belgrano.Las cuatro estaciones de Manuela se llamaba el libro. Yo tenía veinte años. Lo leí en dos días y me enamoré de Manuela. Una mujer lo suficientemente valiente como para haber roto el molde de la época, con ideas políticas propias y que no se sometió a nada, ni siquiera a Bolívar, a pesar del profundo amor que sentía por él. Luchó en la Guerra por la Independencia americana como un soldado más, fue espía, revolucionaria.              Aquí la vida de esta mujer que se cargó los prejuicios de su época y celebró la vida.



          Manuela Sáenz de Aizpuru nació el 27 de diciembre de 1797 en Quito, Ecuador.  Fue hija de Simón de Vergara (si, Simón, como Bolívar. Saludos a Edipo) y una amante de este llamada María Joaquina de Aizpuru. Debido al marco “ilegal” del nacimiento de Manuela (su padre estaba casado y tenía otros hijos), al poco tiempo de nacer sus padres la internaron en un convento para ser criada por las monjas, por lo menos hasta pasado el escándalo. Al crecer un poco fue a vivir con su madre. Recibía visitas de su padre y llegó a conocer a sus hermanos paternos. Con el tiempo las visitas de su padre se espaciaron. 
          Luego de un primer intento revolucionario en Quito, en el que Simón Sáenz participó persiguiendo a patriotas, Manuela, su mamá y dos esclavas se asentaron en la hacienda de los Aizpuru en Catahuango. En su estadía en la hacienda Manuela aprendió todas las actividades femeninas bien vistas como tejer, bordar, preparar dulces. Luego cursó sus estudios en el Convento de Santa Catalina donde aprendió a leer y escribir que era lo suficiente que necesitaba aprender una mujer en la época (aunque su madre la acercó a la lectura).
         En el convento, Manuela ya adolescente, mostraba su carácter rebelde escapándose a fiestas y vistiéndose inadecuadamente mostrando más de lo que las buenas costumbres permitían. 
         Hay un episodio que ocurrió luego de sus 17 años del que no hay mucha documentación. Se dice que Manuela huyó - o fue raptada - del convento con un tal Fausto D’Elhuyar con quien vivió un romance. Él la abandonó y desparramó intimidades por la ciudad. Los padres de Manuela, para tapar el hecho, rápidamente le consiguieron un marido. El elegido fue un comerciante inglés, James Thorne. Así, en 1817, Manuela y James se casaron. Manuela cumplió con la formalidad pero nunca lo amó. En esa época era lo normal arreglar matrimonios y el amor nada tenía que ver. Excepto para Manuela. Ella cumplía con la norma del casamiento, pero no podían pedirle que se quedara en su lugar. No se puede enjaular un pájaro libre.





          Por temas laborales de su marido, la pareja se mudó a Lima, sin saber que sería la semilla de la insurrección de Manuela (quien desde chica había tomado partido por la revolución americana al ver a su padre perseguir a los patriotas).
Hasta ahora no hemos contado cómo era Manuela. Era una mujer exuberante, es sus formas corporales y su personalidad. Era morocha, de piel blanca y de ojos negros y “brillantes” según el relato de la época. 
          Llegados a Lima, mientras Thorne se ocupaba de sus negocios, Manuela encajó perfectamente en la sociedad limeña. Comenzó a participar de reuniones con los enemigos de la monarquía española. Junto a su amiga  Rosita Campuzano, peruana oriunda de Guayaquil y ferviente de la causa emancipadora, participaban de tertulias y oficiaban de espías para la causa.
          Por los servicios prestados a la causa, el 8 de octubre de 1821,  el General José de San Martín, protector de Perú, condecoró a Manuela con la Orden del Sol con el grado de Caballeresa.
          Manuela no tenía buena relación con su marido. Los celos de él y la poca importancia que le daba ella no eran buena combinación. Además, Thorne temía que la actividad política y revolucionaria de su rebelde esposa interfiriera con sus negocios.
          A comienzos de 1822 nuestra heroína viajó a Quito para resolver un tema de herencia que se disputaba con unas tías luego de la muerte de su madre. Manuela, que poco le interesaban las riñas familiares, negoció desfavorablemente ciertas disputas con tal de no verse envuelta en enfrentamientos familiares. Ese mismo año, 1822, fue el año que cambió la vida de Manuela ya que conoció a su gran amor, Simón Bolívar.
          Luego de la Batalla de Pichincha, en la que el general Sucre derrotó a los españoles y se declaró la libertad de todas las provincias de la Real Audiencia de Quito, el 16 de junio de 1822 Simón Bolívar entró a Quito triunfante, vitoreado y esperado por una multitud. Entre esa multitud estaba Manuela, vestida impecable y exuberante, con la banda y la cruz de la Orden del Sol cruzando su pecho. Desde el balcón en el que estaba observando todo, Manuela le lanzó al general una corona de laureles que le pegó en la cara. Bolívar se dio vuelta y vio a Manuela. (Tengo que hacer un stop de los hechos históricos para imaginar por un momento ese instante en que se vieron por primera vez…)


          Por la noche, en casa de Juan Larrea y Villavicencio - casa desde cuyo balcón Manuela lanzó la corona certera - se celebró una reunión y por fin se conocieron Manuela y Simón. Como era habitual en ella, nada le importaban las habladurías y, aún habiendo sido presentada como Señora de Thorne,  acaparó la atención del general. Avanzada la velada, ambos desaparecieron en medio de rumores de la gente de sociedad.


 Manuela y Bolívar pasaron veinte días juntos, inseparables. Ella, que conocía al general San Martín, le informaba su opinión a Simón antes del encuentro entre los dos libertadores en Guayaquil. Luego de la partida de Bolívar Manuela en Quito trabajaba para la causa animando a las mujeres a coser uniformes, donando ganado de su hacienda, y aportando todo lo que podía. Llegó a ponerse al mando de un batallón de caballería para parar disturbios de insurgentes. Siempre vestida de militar, cosa que enfurecía no sólo a las mujeres de la sociedad sino también a las milicias.
           A diferencia de Manuela Sáenz, a Bolívar si le preocupaba la situación irregular que los envolvía. Esto trajo muchas peleas y discusiones en la pareja y Manuela siempre se mostró implacable. Manuela regresó a Lima y la relación con su marido era cada vez peor. El inglés Thorne moría de celos y bronca por la falta de juicio de su mujer que se mostraba no sólo como la amante de Bolívar sino también como su compañera.  Manuela se encargó del archivo personal de Bolívar y fue nombrada por él como parte del estado mayor. A casi nadie le hizo gracia esto, excepto a su gran amigo Sucre, quien le daba trato de esposa de Bolívar. Sucre y Manuela eran amigos y confidentes. 
Innumerables peleas y discusiones tan apasionadas como su amor tuvieron Manuela y Simón. Constancia de esto se ve en la correspondencia que sobrevivió a la quema de la que hablamos al principio. Pero todas estas peleas, producto de celos y reclamos amorosos, se apagaban cuando se reencontraban. 




   Luego de la batalla de Ayacucho, en 1824, que puso fin al dominio español en América, vinieron días complicados para Bolívar, debido a las peleas políticas. La enemistad del general con Santander era pública y Manuela lo consideraba su enemigo.
Entre 1825 y 1826, Simón y Manuela vivieron juntos en el Palacio de la Magdalena en Lima. En 1826 Bolívar partió de Perú y Manuela permaneció en aquella ciudad. En 1827 fue apresada y enviada al destierro. Bolívar se enteró y mandó a buscarla. Así pasaron otros meses más juntos.



          Por su parte Manuela, de tanto oficiar como espía, se enteraba de conspiraciones y así logró evitar dos atentados contra el general Bolívar. Uno de esos atentados estaba previsto ocurrir  en una fiesta de disfraces organizada en el Coliseo. Manuela le advirtió a su hombre que no fuera y Simón lo tomó como habladurías. Al acercarse la medianoche, una mujer apareció en el lugar, aparentemente una mujer sin hogar, sucia y desprolija, que empezó a gritar y maldecir llamando la atención de todos los invitados, especialmente de Bolívar. Al salir a la calle Simón reconoció a Manuela disfrazada quien, y al provocar un disturbio y distracción frustró el crimen.
          En otra oportunidad, en 1928,  estando juntos en una habitación del Palacio San Carlos, Manuela logró que Bolívar escapara por una ventana cuando escuchó los gritos de los conspiradores. Ella los esperó en la habitación espada en mano. La golpearon y la patearon provocándole daños pero Bolívar pudo escapar una vez más gracias a su adorada Manuela. Y, es a partir de este episodio que se él comenzó a llamar la “la libertadora del libertador”.




          El amor apasionado entre Bolívar y Manuela siguió hasta 1830, cuando Bolívar renunció a la presidencia de Colombia y se retiró a Santa Marta. Cabe aclarar acá que mucho estamos salteando de la historia de Bolívar, pero en realidad quiero dedicarme específicamente a Manuela, por eso no hago hincapié en todos los acontecimientos políticos que involucraron al General Bolívar.
En diciembre de 1830 murió Bolívar dejando a Manuela devastada (casi puedo imaginar el dolor de Manuela).
          Muerto su amante y protector, Manuela fue desterrada y se exilió en Jamaica. En la isla estuvo un año y cuando quiso regresar a Quito no le permitieron quedarse porque la consideraban peligrosa. Habiendo perdido todas sus propiedades, incluso las legadas por su marido que había sido asesinado, se asentó en el puerto de Paita, en Perú.
Vivió el resto de su vida en Paita. Preparaba dulces, confeccionaba tejidos, hacía bordados y, económicamente, se mantenía con la venta de tabaco. También hacía traducciones. Fue visitada por personalidades de la talla de Juan Garibaldi - con quien se dice recordaban juntos a Dante - Simón Rodríguez - famoso ensayista y filósofo venezolano - y por Gabriel García Moreno, quien luego sería presidente de Ecuador.
          En 1856, a la edad de 59 años, Manuela Sáenz murió de difteria.



        Manuela me conmueve, me interpela, me atraviesa como mujer valiente que decidió hacerse cargo de su vida. Decidió vivir plenamente la vida, no sólo transitarla, hacer lo que realmente quería y sentía. A pesar de todo. En contra de todo. De los prejuicios, de la moral de la época. Luchó por la libertad en la que creía como única forma de desarrollo del ser humano. No se sometió a ningún hombre: ni a su padre, ni a su marido. Ni siquiera al propio Bolívar a pesar de ser su gran amor y admiración.
          Los dejo con estos versos que escribió Pablo Neruda como homenaje a la gran Manuela, llamado La insepulta de Paita:

“¿Quién vivió? ¿Quién vivía? ¿Quién amaba? 
¡Malditas telarañas españolas!  
En la noche la hoguera de los ojos ecuatoriales, 
tu corazón ardiendo en el basto vacío: 
así se confundió tu boca con la aurora. 
Manuela, brasa y agua, columna que sostuvo  
no una techumbre vaga sino una loca estrella.  
Hasta hoy respiramos aquel amor herido, 
aquella puñalada de sol en la distancia”


sábado, 12 de noviembre de 2016

East St. Louis riot.





          Estoy escribiendo - o intentando escribir - una novela ambientada en la década del 20. Por eso, desde septiembre, estoy leyendo e investigando todo lo que pueda de esa época. Especialmente lo concerniente al jazz en esa época.
          Uno de los grandes acontecimientos en el espectáculo hacia fines de esa década fue la visita de Josephine Baker a la Argentina, que, debido a su raza - era afroamericana - y a ser mujer que exhibía su cuerpo en espectáculos, generó escándalos en todos los lugares que cantaba y actuaba.
         Además de leer decidí buscar filmaciones de la época. Así encontré una película biográfica sobre Josephine Baker. Empecé a verla mientras cocinaba. Me llamó la atención una escena muy violenta de ataques de blancos a personas afro americanas en la ciudad de St. Louis. Un hecho no muy conocido que se llamó St. Louis Riot. 
          A principios del siglo XX, especialmente luego de la Primera Guerra Mundial, las compañías del norte de los Estados Unidos salieron a buscar personal en el sur del país para trabajar en sus empresas. Los hombres que antes trabajaban allí se alistaban para participar de la Gran Guerra y dejaban vacías las fábricas. Así comenzó la Gran Migración de la que hemos hablado en este blog.
          A los afro americanos del sur, muchos ex esclavos, todos trabajadores rurales, especialmente de plantaciones, se les ofrecía un trabajo en las ciudades de los estados del norte y el pago del traslado. Además, como un agregado, se les prometía que podían vivir en comunidad con otros afroamericanos donde podrían afianzar sus lazos políticos y culturales. Era una oferta muy tentadora para quienes estaban acostumbrados a la vida dura y difícil de las plantaciones.
          Uno de esos estados fue Illinois (más central que norte), y una de esas ciudades fue St. Louis. En East St. Louis ocurrieron los hechos durante julio de 1917.


          Los problemas comenzaron en mayo, precisamente el 28 de ese mes en que unos tres mil trabajadores blancos se organizaron para reclamar por el trabajo de los afro americanos. Este grupo de blancos se quejaba de la migración de hombres negros que les “quitaban” sus trabajos y los acusaban de rompe huelgas. Luego de la reunión con el Intendente de St. Louis, los trabajadores blancos vandalizaron la ciudad, paraban los tranvías para bajar a las personas de color y golpeaban a cuanto afro americano se les cruzara por la calle.

          El gobernador Lowden llamó a la Guardia Nacional para proteger a la ciudad pero el 10 de junio fue retirada.
          La violencia se reanudó el 1º de julio. Unos hombres blancos en un auto pasaron por el barrio donde se concentraban más afro americanos y abrieron fuego contra las casas hiriendo y matando a cualquiera que estuviera ahí. Los afro americanos se organizaron para defenderse. Más tarde, otro auto se acercó al lugar y el grupo de defensa de afroamericanos disparó al auto, probablemente creyendo que se trataba de agresores. Pero en el auto iban dos oficiales de policía - que murieron - y un periodista.


          Este  hecho alcanzó para que una turba de hombres blancos de la ciudad arremetieran contra todos los hombres afro americanos.
         Durante los días 2 y 3 de julio los blancos quemaban casa de personas negras y cuando salían los mataban. El que no moría quemado o por balas era colgado. Golpeaban personas sin distinguir edad ni sexo. Sólo importaba que fueran afro americanos. Niños, niñas, jóvenes, mujeres, todo era blanco de agresión.



          Curiosamente Josephine Baker era una niña que vivía en East St. Louis y fue golpeada durante la masacre. Y digo masacre porque en este hecho perdieron la vida más de 200 personas afro americanas.


          La revuelta terminó con la llegada de la Guardia Nacional, aunque no fue inmediato. Como consecuencia murieron más de 200 afroamericanos, se destruyeron más de 300 casas y 44 autos. También se destrozaron decenas de negocios,  el depósito de la Southern Railway Company y un teatro.
          La NAACP - National Association for the Advancement of Colored People - recientemente formada y que tendría gran protagonismo durante el siglo XX en la lucha por los derechos civiles, formó una comisión para investigar los hechos. Más tarde organizaron una marcha en la ciudad de New York (el 28 de julio de ese año) a la que asistieron diez mil personas. Hombres vestidos de negro y mujeres y niños vestidos de blanco.

          Un año después, un Comité formado en el Congreso de los Estados Unidos  llegó a la conclusión que la Guardia Nacional y la policía estatal no habían actuado de manera adecuada (Don’t say!). En algunos casos se negaron a atender pedidos de auxilio. Varios miembros de la policía fueron separados de la fuerza.
     Este no fue el único episodio de agresiones a afro americanos en las ciudades industriales del norte. Pero si uno de los más sangrientos.
         Los dejos con esta maravillosa guitarra que encontré en Youtube sobre East St. Louis Riot.


martes, 20 de septiembre de 2016

New Deal - Parte II


Cartel de la Work Projects Administration


          En el post anterior les conté sobre los primeros años del New Deal que implementó Franklin Roosevelt para paliar la crisis de la Gran Depresión.
       A partir de 1935 los planes para recuperación a través de las artes. Y es en este período y con estos programas en donde yo veo la intencionalidad de darle una identidad nacional a los norteamericanos, a la vez que pretendían resolver el tema de la desocupación y la reactivación. Esta identidad abarca a todos los estados de Estados Unidos y todas las razas, especialmente los Afro americanos a cuya cultura empiezan a dar énfasis para que se identificaran con el ser nacional.
       Hay que recordar que varios países del mundo pasaban en aquella época por un período de nacionalismos y de rearme que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Ser parte de un sentimiento y un ser nacional iba a aportar seres humanos para combatir por su patria en una guerra futura.

Estadísticas del Federal Art Project 

         Volviendo al New Deal, en 1935 se creó la WPA - Work Projects Administration - que fue la agencia más grande del New Deal y que empleó la mayor cantidad de desempleados (8.5 millones de personas entre 1935 y 1943), para desarrollar proyectos como la construcción de caminos, edificios públicos, puentes, etc. 
        Dentro de la WPA existió el Federal Project Number One (Proyecto Federal Número Uno) que se trataba de un grupo de proyectos que empleaba actores, músicos, artistas, escritores para desarrollar planes de arte, literatura, teatro y música. Dentro de este Federal Project Number One se encontraban estos proyectos que, como verán, fueron de gran importancia para la recuperación económica pero especialmente para la identidad norteamericana: 
Federal Art Project (Proyecto Federal de Arte)
Federal Music Project (Proyecto Federal de Música)
Federal Theatre Project (Proyecto Federal de Teatro)
Federal Writer’s Project (Proyecto Federal de Escritores)
Asimismo hubo un movimiento documental en los años 30 que también documentó la Gran Depresión.

Federal Art Project
          El Proyecto Federal de las Artes fue uno de los proyectos de la WPA que se ocupó de recuperar el empleo a través de las artes. Se promovía a artistas, pintores,escultores, muralistas y artistas gráficos. Además de darle trabajo a los artistas, se daban clases de arte a toda la población: niños, jóvenes, ancianos. Se implementaron programas culturales locales en cada distrito dentro de cada estado y se organizaron muestras de arte itinerantes. 

Logo del federal Art Project


          El gobierno federal pagaba los sueldos y las entidades locales los materiales y los equipos. 

Publicidad de una exhibición parte del Federal Art Project

       Grandes pintores fueron parte de este programa como Mark Rothko o Jackson Pollock. Como comentaba anteriormente, la comunidad afro americana fue especialmente beneficiada por este proyecto. Uno de los más destacados artistas promocionado por el Federal Art Project fue Jacob Lawrence, quien pintaba series sobre temática del pueblo afro americano como lo eran temas de esclavitud - en la serie Harriet Tubman,  Toussaint L’Ouverutre  y Frederick Dourglass - y la migración del sur al norte - en la serie La Gran Migración. Algunas de sus obras las ilustro en este post pero les recomiendo seriamente que no dejen de buscar la obra de Jacob Lawrence que, a mi criterio, es bellísima y a través de la sencillez expresa el centro de la historia del pueblo afroamericano.

Mark Rothko - The subway

Jacob Lawrence de la Serie La Gran Migración



Jacob Lawrence de la serie Frederick Douglass


         Un tema aparte es el de los muralistas. Artistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros fueron contratados en el marco de este programa para pintar murales. Claro que en este caso la ideología se mezcló con el arte - nunca están tan lejos - y eso provocó grandes problemas. Enmarcadas en el proyecto Public Works of Art projects (1933), la idea fue la realización de obras de arte - murales y esculturas - en nuevos edificios. Estas obras fueron financiadas por el Departamento del Tesoro.

Diego Rivera trabajando en el mural del Rockefeller Center
El hombre en el cruce de caminos (posteriormente destruido)


            ¿Por qué digo que aquí el arte se mezcló con la ideología? Porque la mayoría de los artistas y muralistas eran de ideología de izquierda y eso reflejaban sus obras. Había mensajes subliminales en sus obras, como la utilización de colores sombríos, los rostros de las personas como si estuvieran enojados o angustiados y, especialmente, la desocupación y falta de actividad económica. Desde lo meramente explícito, muchos artistas agregaban en sus obras diarios con titulares de protestas, libros de ideología de izquierda o panfletos.
           Artistas como Ralph Stackpole y Bernard Zakheim fueron de esta partida. Pero hubo dos casos que resultaron paradigmáticos: Diego Rivera y Siqueiros.

Biblioteca de Bernard Zakheim

Zakheim pintó a Ralph Stackpole leyendo en un diario
sobre la destrucción del mural de Rivera.


          Diego Rivera fue contratado por John Rockefeller Jr para realizar un mural en su nuevo edificio de la Quinta Avenida, en New York. El mural de Rivera, llamado El hombre en el cruce de caminos incluía la figura de Lenin. Rockefeller mandó destruirlo - por eso si visitan el 30 Rock hoy en día no van a poder verlo. Rivera regresó a México y volvió a pintar el mural en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes.

Detroit Industry - Siqueiros

           Otro caso paradigmático fue el de David Alfaro Siqueiros. Al igual que con el mural de Rivera, Siqueiros pintó America Tropical en Olvera Street en Los Angeles. El mural fue cubierto pero en 2012 fue rescatado por el Instituto Getty de Conservación. Siqueiros también pintó en la Fábrica Ford en Detroit cuatro murales que fueron atacados por la prensa pero defendidos por el mismísimo Edsel Ford, hijo de Henry Ford.

America Tropical - Siqueiros

Federal Music Project
         Al igual que el proyecto de artes, el Proyecto Federal de Música tuvo como objetivo emplear músicos, directores de orquestas y compositores. Para esto, se organizaron laboratorios de compositores, se crearon orquestas y hasta se comenzó una investigación de la etnomusicología americana.

Federal music Project en New Orleans

         Para promocionar músicos se organizaron conciertos de muy bajo costo, se daban lecciones de música para gente de bajos recursos, se organizaron programas de apreciación musical para niños y entrenamiento especial para músicos.

Carteles del Federal Music Project

         Desde 1936 se crearon 36 orquestas sinfónicas. Para fines de la década - 1939 - 9.582 músicos estaban empleados en 441 proyectos.

Se le dio mayor importancia a las formas tradicionales de la música - folk, country, blues - y se dio énfasis a la música hispana en Nuevo México. En esta promoción de la música tradicional se destacaron Woodie Guthrie (que se convirtió en un influyente músico de folk. 



          






 Lo van a recordar por su famosísima canción “This land is your land”) y Pete Seeger (otro famoso músico de folk cuya canción “We shall overcome” hicieron muy famosa Bob Dylan y Joan Baez en los años 60).

Pete Seeger


Federal Theatre Project
         Este Proyecto Federal de Teatro tenía como objetivo la promoción de artistas, escritores de teatro y productores de teatro y otros programas de entretenimiento y espectáculos.

Carteles auspiciando obras teatrales del Federal Theatre Project

      Actores posteriormente muy reconocidos participaron de este proyecto: Burt Lancaster, Henry Fonda, James Cagney, Tyrone Power y Bette Davis.
          Se llevaban obras de teatro a todos los estados. Se estrenaron obras en 41 ciudades en 31 estados. 12.700 actores más escritores, bailarines, músicos, técnicos, acomodadores, trabajadores de mantenimiento y personal de boletería participaron en este proyecto federal de teatro.  350.000 estadounidenses participaban de espectáculos semanalmente. Al igual que en otros proyecto, se dio énfasis a la cultura afro americana.


         Para abarcar a varias comunidades inmigrantes se presentaban obras en otros cinco idiomas además de inglés. Llegó a haber 21 obras en italiano y 45 en yiddish. 


         La temática de las obras era variada pero se puede agruparlas en: temas históricos, problemas de viviendas en las grandes ciudades o los problemas que acosaban a los granjeros. También había funciones de marionetas y adaptaciones de cuentos para niños.
       Se ha filmado una película sobre este proyecto federal llamada The Cradle Will Rock, que trata los problemas políticos, ideológicos y sindicales para montar el musical The cradle will rock en 1937 Si pueden conseguirla véanla, ilustra muy bien cómo eran los proyectos federales y cómo fue esta época de la gran depresión.


Federal Writer’s Project
          El objetivo del Programa Federal de Escritores fue dar apoyo y financiamiento a escritores. De este proyecto participaron 6 mil escritores. 


        Además de libros,a través de este proyecto se realizaron guías turísticas para ciudades y estados así como también organización de documentos históricos a nivel regional. Dentro de este proyecto se priorizaron las historias orales, es decir, conseguir una visión exacta y honesta del tipo de vida que vivía la gente del sur. Especialmente la gente rural. También se realizó un proyecto de historia de la esclavitud llamado “Born in slavery” (Nacido en la esclavitud) para el cual se realizaron 2 mil entrevistas en 17 estados. Algunos de los entrevistados tenían más de cien años. Contaban cómo era la vida en las plantaciones.





         Entre los famosos escritores que trabajaron en este proyecto, el más conocido es John Steinbeck, quien en 1939 ganó un premio Pulitzer por “Las uvas de la ira”, crudo relato de la Gran Depresión. Otros escritores fueron Saul Bellow, John Cheever, Zora Neale Hurston y Richard Wright.
          















       

          Es importante destacar la impronta de los documentales durante esta época. En los años de la Gran Depresión las fotografías se alejaron de los estudios para poder documentar la crisis en primera persona. Se documentó la crisis y se incorporaron los problemas sociales a los trabajos artísticos.

Fotografía de Dorothea Lange

           Los encargados de documentar la crisis fueron fotógrafos como Dorothea Lange (tal vez haya realizado la fotografía más emblemática de la Gran Depresión), Roy Stryker, Margaret Bourke-White, Walker Evans, Arthur Rothentein y Carl Mydans. En las fotografías se destacaba la desnutrición, el analfabetistmo, las carencias y, especialmente, los prejuicios raciales.



          El objetivo, básicamente, era demostrar a la ciudadanía y convencerla sobre la necesidad de la intervención del estado. Por eso, las fotografías que vemos no eran casuales. Los fotógrafos, como Margaret Bourke-White, han contado que han esperado hasta una hora por lograr la expresión correcta de las personas que fotografiaban. Pero también tenían otro objetivo estas fotografías que era dar un mensaje a la población sobre las fortalezas del pueblo americano y de cómo se puede salir de la crisis y volver al sueño americano.


        Claro que, al igual que ocurrió con los muralistas o con el programa federal de teatro, los fotógrafos son espíritus libres que, además de fotografiar lo que les pedía el gobiernos, fotografiaban lo que querían. En el caso de Dorothea Lange, cuando comenzó a fotografiar los guetos de japoneses en la Segunda Guerra Mundial - conocidos como internments. Eso ya no le hizo gracia al gobierno. (Pueden ver el post Los otros guetos de la Segunda Guerra Mundial del año 2011)
        Podría escribir diez post más sobre la temática de la Gran Depresión. Cada proyecto, cada año, cada fotografía, cada película, cada libro, me parece fascinante. El tema de los muralistas es muy extensos y ha dejado una importante impronta en la Costa Oeste. Pero ya bastante largo es este post. Más adelante trataré de ir desmenuzando cada proyecto de estos años.
         Los dejo con el trailer de la película The craddle will rock que vuelvo a recomendar por representar tan bien esta época.




miércoles, 14 de septiembre de 2016

New Deal - Parte I



       En estos días estuve pensando cuáles son los temas que me gustan con tal intensidad que podría leerlos una y otra vez el resto de mi vida. Llegué a la conclusión de que esos temas, históricos, la mayoría transcurren en el siglo XX. Las décadas del 10 y del 20, Primera y Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría. También hay temas de otras épocas, claro, como la Guerra de Independencia en América del Sur, especialmente en Argentina, la Guerra contra el Brasil o la esclavitud en el siglo XIX.

       Pero, volviendo al siglo XX, hay un tema que siempre me interesó particularmente: y es  el crack de Wall Street. Pero lo que más me apasiona estudiar es la crisis que siguió a ese crack, conocida como Gran Depresión. Y me acordé que hace un par de años tuve la oportunidad de asistir a un curso en la Universidad Di Tella, con una profesora realmente experta en el tema y experta en la habilidad de transmitir conocimientos, llamada Graciela Abarca.  El curso se llamaba Estados Unidos durante la Gran Depresión y la Guerra, y pude por fin desmenuzar y comprender la mecánica del plan del presidente Franklin Roosevelt para reactivar la economía estadounidense.



       Durante la gran depresión, que abarcó casi en su totalidad a la década del 30, en los Estados Unidos el desempleo creció hasta un 25%. Los sectores más afectados fueron la agricultura, la producción de bienes y servicios y la industria pesada.




     Luego del fracaso del presidente Herbert Hoover para resolver la crisis se eligió presidente a Franklin Delano Roosevelt quien implementó un plan conocido como New Deal.

       Para resolver el desempleo, uno de los problemas más urgentes y graves que tuvo que afrontar la administración Roosevelt, se apeló al motor de este plan que fue la fuerte intervención estatal para crear empleo, a través de proyectos que fueran financiados por el estado. A mi criterio, estos planes no tuvieron como fin solamente la reactivación del mercado sino apostar a una fuerte impronta de la identidad norteamericana, especialmente a través de un importante aparato comunicacional y de propaganda. Para poder explicar mejor cómo se desarrollaron los planes del New Deal voy a dividir este post en dos. 


       Franklin Delano Roosevelt asumió como trigésimo segundo presidente de los Estados Unidos el 4 de marzo de 1933, en medio de la peor crisis económico-financiera que hubiera aquejado a ese país desde su fundación.

       Roosevelt dejó claro su objetivo en el discurso que dio al asumir la presidencia:

“Esta nación resistirá como ha resistido, revivirá y prosperará. Así, pues (…) lo único que necesitamos temer es el temor mismo: el terror sin nombre, sin razón, injustificado, que paraliza los esfuerzos necesarios para transformar el retroceso en avance (…) Esta nación exige acción y acción ahora” - Discurso de toma de posesión de Franklin D. Roosevelt - 4 de marzo de 1933.

       En los primeros cien días de sus administración, Roosevelt implementó varias medidas agresivas para resolver los temas urgentes, como aumentar el gasto público y aprobación de leyes directamente desde el poder ejecutivo. Asimismo, hubo una conexión directa entre el presidente y la gente haciendo hincapié en la prensa. Se creó la posición de Secretario de Prensa para enfatizar esta comunicación, asesorando al presidente sobre sus discursos y su imagen. Roosevelt, además, tenía un programa radial llamado Conversaciones junto a la chimenea en la que hablaba con los ciudadanos.


       La primera medida que se tomó fue la aprobación de cinco leyes fundamentales y se crearon tres organismos con la intensión de revitalizar el mercado cuánto antes. La idea era intervenir fuertemente desde el estado para controlar el mercado y forjar, con gasto público, mecanismos de creación de empleo. 

Ley Bancaria de Emergencia (1933)
Por esta ley se dio feriado bancario por tres días y hubo una inspección bancaria de más de 4 mil bancos en todo el país. Se reabrieron los bancos solventes. Se creó la Corporación Federal de Seguro de Depósitos para asegurar los depósitos de hasta 5 mil dólares. Con estas medidas, cuando los bancos reabrieron se realizaron más depósitos que extracciones.
El 50% de los bancos que contenían el 90% de los depósitos reabrieron. Asimismo se incrementó el control gubernamental sobre los bancos privados. De esta manera se superó la parte bancaria de la crisis. 


Ley Nacional de Recuperación Industrial (1933)
A través de esta ley se fijó el precio de algunos  productos derivados del petróleo y el costo del transporte, así como se establecieron estándares de producción y prácticas comerciales. También se establecieron códigos para la libre competencia que fueron acordados por empresarios, sindicalistas y consumidores. Para identificarse con este código de competencia justa los locales exhibían un àguila azul.

Ley de obras públicas (1933)
Por esta ley se trató de crear puestos de trabajo a través de la obra pública - es decir construcción de rutas, edificios públicos, escuelas, hospitales, etc.
Entre 1933 y 1939 se construyeron
17.250 edificios
26.000 proyectos que incluyeron la represa Hoover, Represa Grand Oulee, las obras del Valle del Tennessee, Parques Nacionales, Puente Tribourough (que une Manhattan con Queens y el Bronx), el Lake Shore Drive Drawbridge en Chicago, entre tantas otras que sería imposible nombrar aquí.

Ley de ajuste de agricultura (1933)
Debido a la sobreproducción y su consecuencia - los precios bajos - se tomaron medidas drásticas que llevaron a críticas. Para atender el tema de la sobreproducción se destruyeron toneladas de cultivos y productos lácteos y se sacrificaron animales. Además el estado subvencionó a los agricultores que limitaron sus producciones. Asimismo se fijaron los precios del maíz, trigo, arroz, productos lácteos y porcinos.
Estas medidas trajeron aparejadas dos grandes críticas. Primero que los dueños de las tierras no compartían los subsidios con los arrendatarios y, en segundo lugar, se criticó muchísimo la destrucción de alimentos y matanza de animales cuando se pasaba por una situación de hambre y hasta desnutrición.



Además de estas leyes se crearon tres organismos con funciones específicas con el objetivo de crear empleos a la vez que insertar al país en la vida moderna.

1. Autoridad del Valle de Tennessee
Esta agencia gubernamental del New Deal fue creada con el objetivo de generar energía eléctrica a través del control de las riadas del río Tennessee, en una región que abarcaba siete estados. Para esto y, a través de este plan, se construyeron represas y diques.



2. Dirección de electrificación rural
Hasta la década del treinta, el 90% de la población urbana contaba con electricidad pero, sólo el 10% de la población rural tenía energía eléctrica. El gobierno federal otorgó préstamos para la financiación de iniciativas públicas, privadas y cooperativas. Para 1939 se habían formado 417 cooperativas rurales y 288.000 hogares tuvieron energía eléctrica.


3. Cuerpo Civil de Cooperación.
Este organismo fue creado para crear puestos de trabajo para jóvenes entre 18 y 25 años. La mayoría de los empleos eran tareas de conservación del medio ambiente, construcción de rutas, reforestación, control de inundaciones, etc. Los jóvenes que se inscribían recibían alfabetización y entrenamiento en campamentos, viviendo, comida y 30 dólares al mes de los cuales, 25, eran enviados a sus familias. A través de este plan 40 mil jóvenes analfabetos aprendieron a leer y escribir así como también oficios como entrenamiento específico en cocina, mecanografía, paisajismo, carpintería, soldadura, etc.





       Como resultado de este comienzo de reactivación, las elecciones parlamentarias de 1934 le dieron la victoria a la Coalición Demócrata y quienes les dieron la victoria fueron los beneficiarios de este New Deal: masas urbanas desocupadas, afroamericanos, los estados del sur - pobre y no industrializado -agricultores del medio oeste, minorías étnicas.

      Pero, y como mencioné anteriormente, para poder aportar a este plan una fuerte impronta a la identidad nacional y al nacionalismo norteamericano, a partir de 1935 se desarrollaron varios proyectos dentro de la WPA - Work Progress Administration. Esta agencia fue la más ambiciosa dentro del New Deal. Para no hacer pesado y aburrido el post, los proyectos de la WPA seguirán el en la parte II. 

       Los dejo con un video sobre los primeros años de la Gran Depresión, en la presidencia de Hoover, para que tengan una idea de la situación extrema a la que se había llegado luego del crack financiero.